Denunciando que se están viendo obligados a tratar a todos los detenidos con “amenazas veladas de agresión” para segundos después “acariciarles la cara intentando tranquilizarles”, diversos sindicatos de policías y guardias civiles han presentado una queja formal ante el Gobierno y el Defensor del Pueblo porque, desde el pasado enero, y a causa de los recortes, cada agente está forzado a desempeñar a la vez el papel de “poli bueno” y el de “poli malo”.

Los policías aseguran que compaginar ambos roles está siendo problemático tanto para los funcionarios como para los ciudadanos detenidos, que responden con confusión ante los insultos y gestos de amabilidad. “Vamos a solucionar este entuerto que has provocado tú y por el que te voy a meter en la cárcel toda tu puta vida, pero puedes estar tranquilo que saldrás de esta” es una de las frases que el nuevo protocolo obliga a decir a los policías durante los interrogatorios.

Un ciudadano detenido por error hace dos semanas presentó también una queja en la que indicaba que un policía le había ofrecido un café al que invitó él mismo pero que, tras tomar la mitad del brebaje, se lo arrojó a la cara. “Primero me empujó contra la pared, luego me cantó una nana llamándome ‘mi bebito’ y finalmente me amenazó con dejarme en el calabozo dos días seguidos, pero los pasó conmigo para que no me sintiera solo. Fue aterrador”, denunciaba.

Otra de las frases que marca el protocolo para ayudar a los policías a desempeñar ambos roles es “Eres un hijo de puta pero tienes tus derechos y vamos a seguir el protocolo, te voy a pegar un tiro ahora mismo y nadie va a mover un dedo, ¿tienes el teléfono de tu abogado? Eres una mierda seca que paga sus impuestos”.

“Primero le doy una patada a la silla para amedrentar al detenido y que vea que voy en serio pero luego le tengo que dar un beso en la boca para que vea que estoy de su parte”, se queja por teléfono un agente de la comisaría de Valladolid Delicias.

Como primera medida, el Ministerio del Interior ha emitido un comunicado motivando a todos los agentes de policía a adquirir un único rol de “poli con trastorno bipolar de tipo III”.