Con la intención de medir la disciplina y el compromiso de los concursantes, Jordi Cruz, jurado del programa Masterchef, exigió anoche a sus pupilos que cocinaran un cadáver que él mismo depositó sobre sus mesas de trabajo. “Cocinar un calabacín es fácil; ahora a ver si sois capaces de hacer un plato de algo que reconocéis como un igual”, dijo el chef a sus alumnos.

Los cadáveres, antiguos concursantes del programa, debían ser cocinados usando únicamente la propia carne del cuerpo, especias básicas y un bulbo de hinojo. “No quiero marranadas”, insistió Cruz.

Además de cocinar a un antiguo compañero, los concursantes se jugaron la continuidad en la prueba del flambeado, que obligó a Esmeralda a abandonar el concurso. La aspirante tuvo que colgar el delantal por “una escasa evolución” y no dominar una técnica imprescindible en la cocina profesional.

Tras abandonar el concurso, Esmeralda reconoció que estaba triste y que no había podido aprender todo lo que le hubiera gustado. El resto de los concursantes creyó que su eliminación fue justa. Parece que la valenciana chocó con varios de sus compañeros: “Hay gente que me quiere hacer daño. Pues se han quedado a gusto, ya me he ido”, apostilló la expulsada.

“¿Qué parte del cuerpo vamos a cortarte esta vez, Esmeralda? Estás eliminada”, proclamó Pepe al final del programa.

“Que no abandone el plató, es buena carne”, añadió el chef Jordi Cruz a continuación.

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Raquel, una de las gemelas que participa en esta edición, mostró templanza, talento y cerró las bocas de aquellos que no la ven como una rival fuerte y fue capaz de cocinar las piernas y los antebrazos del cadáver. “Los he gelificado porque así no parecen tan humanos”, explicó la talentosa cocinera.

“El plato está muy bueno pero la presentación es una burla, no es ni amateur. Apostaba por ti, a día de hoy ya no lo hago”, sentenció Cruz. En el vídeo promocional del capítulo de la semana que viene, Raquel aparece como el ingrediente principal.