“¿Pero por qué? ¿Por qué me mandáis allí?”, ha preguntado insistentemente una empleada de Zara esta mañana, preocupada por su inesperado traslado a la sección de tallas grandes de la tienda, situada en la Gran Vía madrileña.

“Hace falta un refuerzo allí y ya está, no le des más vueltas que estás fantástica, de verdad, se te ve muy sana y muy bien”, le ha contestado el supervisor. “¿Qué quieres decir con que se me ve muy sana?”, ha replicado la dependienta revisando su aspecto en los espejos del local, según confirman otros empleados del establecimiento.

“Veo que estás en la edad de preguntar. A ver si te tendremos que mandar a la zona de ropa infantil con la Mari, que se seca los mocos con el brazo”, ha amenazado su superior, también según las mismas fuentes.

Aunque nadie le ha confirmado que su aspecto físico esté relacionado con la decisión que se ha tomado respecto a su puesto, la mujer ha decidido ponerse a dieta inmediatamente “porque algo tendrá que ver y, si no, que me cuenten por qué a Antonia le encargaron que hiciera de maniquí justo después de perder veinte kilos”.