El vicepresidente económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, llamó ayer por la noche al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas exigiendo la entrega de un maletín con 1050 millones de euros sin marcar asegurando que tiene retenida a Cataluña y que se siente “capaz de hacer cualquier locura si no colaboráis y hacéis lo que os digo”.

Con claros signos de agotamiento pero visiblemente alterado, el político lleva horas encerrado en un despacho del Palau de la Generalitat dando vueltas sobre sí mismo, propinando golpes a la mesa y gritando improperios que hacen creer a las autoridades que se encuentra “totalmente fuera de sí y en plena crisis nerviosa”.

“Te digo esto como amigo porque, si me jodes el plan, detestaría… odiaría tener que matarte. Me jodería. Incluso más que la mayonesa, y sabes cómo odio la mayonesa” dijo Junqueras en la breve conversación telefónica que mantuvo con Cristóbal Montoro.

Cuando éste le pidió que se calmara y que no le hiciera nada a Cataluña, Junqueras colgó indignado y empezó a golpearse la frente con el teléfono mientras varios agentes de la Guardia Civil acordonaban la zona.

Mientras tanto, el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, pedía “calma y mano izquierda”, insistiendo en que Junqueras “es buena persona pero está ahogado por las deudas y necesita ayuda”.

“El reto es abatirle sin disparar a Cataluña. Como no se aparte, tendremos que entrar”, confesaban fuentes del Gobierno central a primera hora de la mañana.

A través de sus asesores, Junqueras ha exigido al Ejecutivo de Mariano Rajoy un helicóptero con el depósito lleno advirtiendo de que, si el Gobierno intenta alguna tontería, “no volveréis a ver a Cataluña”.