La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha publicado hoy los resultados de un estudio que concluye que los cocineros estrella ya superan a los normales en España. Los restaurantes sin Estrella Michelin representan sólo el 5% del total y se encuentran en zonas rurales de difícil acceso.

Los datos revelan también que el 93% de los platos son reinterpretaciones de otros y se describen con más de dos o tres frases subordinadas que incluyen palabras de otro idioma. El concepto “vino de la casa” está desapareciendo del imaginario colectivo y, en cambio, el uso del soplete para flambear cosas supera ya al del propio tenedor.

Esta situación ha convertido los restaurantes normales en un lujo reservado para las élites. “Sitios llevados por una familia, con un cocinero que no sale en la tele, que ofrezca cosas sin desconstruir y a precio razonable… estamos hablando de algo muy exclusivo y sólo para connaisseurs”, confirma la AESAN.

“Mi esposa y yo celebramos nuestras bodas de oro y quería llevarla a un sitio donde el cocinero no saliera por la tele. Algo exclusivo, sin premios, con una tortilla de patatas redonda y mantel de tela de toda la vida, incluso con agujeros de cigarro, de cuando se podía fumar. Al final tuve que ir al Mercadona y preparar una cena en casa”, confiesa un amante de la gastronomía de Madrid que, harto de cocina moderna, abrió un pequeño local de comida normal en Alcorcón.

“Tuve que cerrarlo a los dos meses porque se llenó de gente, pasamos a tener lista de espera, había que reservar con semanas de antelación y, en fin, se convirtió en el típico garito exclusivo. Me llamaron para una entrevista en la tele y al día siguiente decidí cerrar”, confiesa.