Tras acumular más de mil almuerzos seguidos en los que ha pronunciado la expresión “un día es un día”, Antón Bienquerido, de 43 años, ha asegurado a la prensa que está siguiendo una dieta estricta que sólo se salta en ocasiones especiales, de las que lleva acumuladas más de 1063 consecutivas.

“Tengo la norma de que, si hay callos en el menú del restaurante, tengo que pedirlos y ese día a lo mejor me salto un poco la dieta; y cuando hay alguna venta importante en la oficina, salimos de cañas y ese día también me doy permiso”, aclara Bienquerido, de 92 kilos de peso. Ha explicado que su dieta consiste en eliminar “taxativamente y de manera rotunda” todas las carnes rojas, la bollería y los rebozados.

“Sigo lo que me dijo el médico muy en serio, aunque hoy quizá cae algún cruasán a media mañana porque es un día especial ya que es el cumpleaños de una chica de la oficina y ha traído pastitas”, explica. Ayer, según ha podido saber la prensa, también fue un “día especial” porque cambiaron la máquina de fotocopiar de la quinta planta, lo que fue celebrado con cinco desayunos. “Hago dieta precisamente para no sentirme mal cuando me doy algún capricho ocasional”, insiste Bienquerido.

“Llevo 1063 excepciones muy, muy puntuales, pero estoy siguiendo el régimen a rajatabla”, explica el gordo. Según dice, a veces hay que celebrar “la vida simplemente” porque “cualquier día puede ser especial”.

El gordo ha añadido que también tiene “despistes y deslices” a la hora de la cena, en casa. “Hay momentos débiles: por ejemplo, para el próximo sábado ya he comprado un par de kilos de chuletas porque planeo un desliz importante”, ha confirmado.