David Vadillo, un joven informático de Salamanca, ha decidido invertir todos sus ahorros en la compra de un dron pensado para efectuar complejas acciones militares. El joven asignará al vehículo aéreo no tripulado la misión de comunicarle a su pareja que hay otra persona y que, por tanto, su relación ha terminado.

“Lo pilotaré con el mando a distancia hacia el restaurante en el que he quedado con ella esta noche y, una vez completado el aterrizaje, se iniciará la reproducción del archivo de sonido ‘Noerestusoyyo.mp3’, que contiene el mensaje clave para el éxito de la misión”, ha explicado el novio.

El motivo por el que este salmantino de 22 años ha decidido diseñar esta compleja operación no es otro que la supuesta “mala hostia” de la novia.

“Siempre que me ve raro me pregunta si estoy pensando en dejarla y lo hace mientras me pellizca el brazo muy fuerte. No sé cómo reaccionará cuando la deje pero seguro que habrá violencia y la onda expansiva de su cabreo podría afectar a cualquier ser vivo que se encontrara a un kilómetro a la redonda”, argumenta el chico.

No es la primera vez que Vadillo emplea la tecnología punta para afrontar situaciones duras de pareja. “Alquilé un robot de esos que utilizan los artificieros para que acompañara a mi chica a comprar ropa. Le incorporé unos ganchos especiales con los que podía sostener más de 20 bolsas y perchas”, explica.

El robot en cuestión acabó la jornada destrozado. “Al final mi novia estalló, como siempre, y se ensañó con el robot y con tres dependientas de Zara”, confiesa.

Pese a que lo ha planeado todo con sumo cuidado, David Vadillo sigue intranquilo y no descarta abandonar el país una vez terminada la misión. “Ella también sabe de informática y sería capaz de reprogramar el dron para que volviera a mí con una copa de vino y me la estampara en la cara”, asegura.