Alertando sobre lo “malcriados” que están, el Instituto Nacional de Consumo ha informado esta mañana de que diversos estudios señalan que los pollos criados en libertad son excesivamente “caprichosos, egoístas y maleducados en general”.

“Una cosa es criar a los pollos en libertad y otra es el libertinaje; hemos estado en granjas donde los pollos crecen al aire libre y sin ningún control, absolutamente asalvajados y sin modales de ningún tipo”, explicaba esta mañana un portavoz de la entidad.

Por ahora, los análisis no son concluyentes ni hay indicios de que la carne de estos pollos pueda resultar perjudicial para la salud, pero a pesar de todo Consumo ha decidido alertar a la población sobre el estado “asilvestrado” de estos pollos: “Ingerir su carne podría alterar nuestra concepción del libre albedrío, potenciando nuestro individualismo y haciéndonos creer responsables de nuestras propias acciones, como si no existiera ninguna autoridad superior que pudiera juzgar nuestra conducta”.

Según algunos testigos que han conocido a los pollos, los animales miran a las personas como diciendo “que te pires”.

Por ahora, se ha hecho ingresar a más de 6000 pollos en granjas escuela donde se les intentará inculcar disciplina y respeto. “Creemos que los pollos necesitan horarios y mano dura: hacerles creer que siempre es de día mediante luz artificial para que engorden rápido es, al fin y al cabo, un horario”, argumenta la institución.