La ciudad de Murcia ha amanecido hoy con gritos y ataques de nervios por culpa de la presencia de una mujer “de pelo de fuego” que recorre la zona sembrando el terror.

Las piedras no le hacen nada

Descrita por las autoridades locales como “un ser de piel lechosa, nacida de la lava de mil volcanes furiosos y que no parece española”, esta joven pelirroja lleva horas perdida y rodeada de aldeanos que le arrojan piedras sin atreverse a mirarla a los ojos, convencidos como están de que sus pupilas teñidas de sangre podrían fundir el rostro de cualquier mortal que osara reflejarse en ellas.

“La zagala es cosa del demonio, que to lo endeña y regüerve”, ha declarado el alcalde de la localidad, pidiendo a los ciudadanos que protejan “lah casan, loh perroh, loh zagalicoh”.

Protección Civil ha enviado a Murcia a un grupo de expertos que intentará contener el caos y establecer contacto con la mujer, a quien se procurará convencer para que vuelva a las entrañas de la Tierra, de donde nunca debió emerger.

La prensa local no ha tardado en difundir rumores sobre ancianos que han recuperado la potencia sexual al exponerse a los hombros desnudos de la joven pelirroja, alimentando así todo tipo de leyendas sobre el carácter maligno de la visitante. “La ve y se hace una paja el Alfonso, y mira que él siempre está tranquilo”, confesaba una mujer a última hora de la mañana.

El alcalde ha solicitado a la Guardia Civil que intente alejar a la pelirroja de Murcia “con unos palos” y ha pedido calma a la población. Muchos ciudadanos cuestionaron en su día la decisión de soltar a los zurdos de los calabozos del Ayuntamiento por creer que “no hacían nada” y ahora piensan que el suceso de hoy puede tener que ver con aquella temeridad.

Si la pelirroja no abandona pronto la ciudad de Murcia, el señor alcalde promete actuar con contundencia y soltar a los perros.