La cadena de restaurantes de comida rápida McDonald’s ha presentado esta mañana una nueva hamburguesa que constituye, según la propia marca, “nuestra mayor apuesta por los productos naturales y el sabor auténtico de la carne”.

La carne de la nueva hamburguesa “Natural Human Baby” proviene de niños criados en libertad y, por lo tanto, “no se somete a los procesos industriales habituales, que pervierten su sabor original”.

Cada niño es seleccionado a mano “por los más expertos pedagogos”, que someten a las criaturas “a una educación de calidad, despertando su interés por el arte, la música y las matemáticas”.

“Los niños alimentan nuestras esperanzas. Hay que criarlos de manera sostenible”, defienden los expertos

“Las jaulas impiden que los niños lleven a cabo sus comportamientos naturales. En ellas no pueden andar, jugar, socializar, darse un baño o comer sin agobios ni estrés. Su sufrimiento luego se traduce en una materia prima menos tierna y menos sabrosa”, insiste McDonald’s.

Aunque es “un poco más cara, pero definitivamente mejor”, la nueva hamburguesa de niños criados en libertad “aporta al organismo proteínas de alta calidad y cantidades apreciables de vitaminas y minerales”. Pero la cadena insiste en que “el cambio se aprecia sobre todo en el sabor”.

“Son niños suecos, belgas y suizos, bien alimentados y que campan a sus anchas en un entorno respetuoso y sin gritos ni contaminación. Se les pone música, se les habla, se les cuida hasta el final del proceso. Esa ternura es la que luego puedes masticar literalmente, acompañada de la salsa que tú quieras”, reza la publicidad del nuevo producto.

“Este es Philippe. Tiene nueve años y le gusta correr y cantar. De mayor quiere ser astronauta. No sabe que la aventura que le espera es mucho más excitante aún”, explica la voz en off del anuncio, que muestra a los críos disfrutando de la vida fuera de las fábricas en las que normalmente se les obliga a asistir al procesamiento de la carne de sus propios compañeros, con los traumas que ello implica.

“Es un paso adelante, sin duda. Entendemos que no todo es tan bucólico como lo pintan en la publicidad, pero el interés de las multinacionales por la carne de niño sostenible y respetuosa con el ecosistema debería ser una obligación y no una iniciativa. Ojalá la competencia apueste por lo mismo. Los consumidores lo agradecemos y no nos importa pagar un poco más. Estamos hablando de niños, por el amor de dios. Ellos son el futuro, ellos alimentan nuestras esperanzas”, sentencia la psicóloga infantil Rebeca Roonigan.