El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha comparecido esta mañana para anunciar la cancelación fulminante de 2013 “por los malos resultados obtenidos”. El año será sustituido por otro distinto mañana mismo y se espera que, con esta medida, la situación en España mejore.

“Estaba siendo un mal año y todos los datos lo confirman. No podíamos sostenerlo más tiempo, hubiera sido una irresponsabilidad”, ha insistido Rajoy, que ha enmarcado la decisión “en la senda reformista que este Gobierno emprendió desde el inicio de su mandato”.

“La decisión no ha sido fácil, pero no actuar sería una temeridad”, ha dicho el presidente

La oposición no ha tardado en tildar la supresión de 2013 de “bandazo de consecuencias imprevisibles”. Alfredo Pérez Rubalcaba ha asegurado que “puede que el año no fuera el mejor, pero el señor Rajoy tampoco ha sabido sacarle partido”.

El sentir general de la clase política, a excepción del Partido Popular, es que “prescindir de un año que no va bien sin tener otro mejor es avanzar a ciegas”. El líder del Ejecutivo, sin embargo, considera que “el que venga no puede ser peor que 2013, que estaba claramente en mal estado”.

“Si el año es malo, de poco sirven las acciones políticas”, ha recalcado el presidente, recordando además que su predecesor en el cargo ya tomó medidas parecidas en 2009.

Mariano Rajoy no ha ofrecido datos concretos sobre el año que empezará mañana, y cuyo nombre provisional es 2014. “Es una evolución mejorada del anterior y esperamos que nos dé menos problemas y nos permita aplicar nuestra hoja de ruta sin sobresaltos. Si vemos que empieza mal, les aseguro que no me temblará la mano cuando haya que pasar directamente a 2015”.