William Bradley Pitt, natural de Oklahoma, dará hoy un giro crucial a su vida colgando el delantal para dejar atrás su etapa como camarero y apostar por su sueño de triunfar en el teatro y en la gran pantalla.

Este aspirante a actor, conocido por sus amigos como Brad, lleva tiempo flirteando con la interpretación y ha participado en muchos cortos y películas de colegas, siempre sin cobrar.

Asegura que tiene contactos en la industria

“Tengo muchos amigos que me dicen que soy bueno. Quentin Tarantino, que sabe mucho porque ha visto mucho cine al currar en un videoclub, dice que me tengo que atrever. Tengo algo ahorrado, al menos puedo intentarlo”, asegura Pitt.

Los compañeros del bar coinciden en señalar que William “es apuesto y voluntad no le falta”, pero algunos consideran que el mundo del cine es muy cerrado “y no basta con haber hecho cosas con los amiguetes y tener una cara bonita”.

Pitt cree que el escepticismo de su entorno no hace más que reflejar el miedo de sus propios colegas a tomar las riendas de sus vidas. “Ya sé que la cosa está jodida. Y sé que puede parecer temerario. Pero joder, estoy harto de servir cafés. Siempre podré volver atrás”.

El dueño del bar en el que William ha estado trabajando durante más de quince años no le asegura que pueda recuperar su puesto si su aventura fracasa. “Esto no es una ONG. Si nos deja, lo que haré será buscar a otra persona. No puede pretender que esté esperándole mientras intenta convertirse en un galán de Hollywood”, declara, añadiendo que “estos chavales han crecido con muchos pajaritos en la cabeza”.

Esta misma tarde, Pitt preparará un “videobook” con la ayuda de su amigo Martin Scorsese y elaborará un curriculum en el que piensa incluir el Globo de Oro que ganó en 1996. “Me han dicho que lo ponga todo, por insignificante que parezca. Premios, dominio de Microsoft Word, lo que sea. No hay que mentir, pero tampoco hay que menospreciar lo que uno ha ido aprendiendo”, explica William.