La comunidad simia ha empezado a cuestionar la especie humana y valora otras vías de evolución. Lo confirmaba esta mañana en declaraciones a “National Geographic” el orangután de dos metros que lidera en estos momentos a los simios: “Queremos evolucionar por nuestra cuenta. La trayectoria del Homo Sapiens Sapiens de los últimos 4.000 años es lamentable. Eso no es evolucionar, es ir improvisando por ahí, a lo loco”, ha sentenciado.

El rey de los simios considera que “debe de haber otra manera de evolucionar hacia algo que valga más la pena y tenemos derecho a decidir nuestro futuro”, por lo que promete convocar un referéndum “en el que todos los monos podamos expresar nuestra opinión”.

Las reacciones de las principales autoridades no se han hecho esperar. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha aprobado un texto por unanimidad en el que sostiene que el pulso identitario de los simios “es un desafío al darwinismo que rompe con el consolidado avance hacia una comunidad europea de intereses compartidos. La constitución de la Naturaleza no se puede cambiar”.

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, ha sido también contundente: “El pueblo simio no puede decidir su futuro dejando al margen al resto de los primates. Son nuestros antepasados y si no fuera por nosotros todavía estarían en los árboles”.

Frente al alarmismo, el orangután en jefe apuesta por un enfoque no rupturista: “Nos gustaría seguir en nuestra línea, siendo mamíferos y desenfadados, pero sintiéndonos más útiles. Como esos delfines que hacen teatro y nadan con niños tímidos”.

Este discurso moderado no ha evitado que en Internet proliferaran las quejas, con comentarios subidos de tono como “Putos monos racistas”.