El Vaticano ha lanzado hoy una dura ofensiva contra el fabricante japonés de juguetes eróticos “Crazy Torpedo” al condenar uno de sus últimos modelos de vibrador, el SexFun X12-A.

Este producto no es más que una versión actualizada y mejorada del exitoso X11-A, lanzado en 2012. “La textura está mejorada, es transparente en vez de rosa y la batería dura un 30% más, pero en esencia estamos hablando del mismo tipo de estimulador sexual”, aclara la empresa. Pese a ello, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, ha advertido hoy de que el artilugio no se ajusta a la doctrina eclesiástica.

“Su configuración ergonómica y el tipo de vibración que genera hacen pensar que este aparato está diseñado con fines que van más allá de la mera procreación”, explica la Santa Sede.

“Crazy Torpedo” denuncia “oscuros intereses corporativos” en la censura del Vaticano, que nunca antes había cuestionado ninguno de sus productos. La Iglesia se limita a apuntar que “el aumento de la autonomía favorece que el usuario prolongue su uso más allá de lo estrictamente necesario, incitando a la lascivia”.

“Lleva varios meses en el mercado y yo lo he usado ya seis veces. La Iglesia debería trabajar con un poco más de antelación porque yo he actuado mal ante Dios sin saberlo y ni la empresa ni el Vaticano se responsabilizan. ¿Ante quién protesto ahora?”, lamenta una usuaria que pide “un sello de garantía para todos los productos de este tipo que genere confianza entre los fieles”.

La Santa Sede no descarta absolver a todos los usuarios afectados si éstos se comprometen a devolver el vibrador al fabricante. Para que esto sea posible, la empresa deberá aceptar dichas devoluciones y sustituir los dispositivos condenados por el modelo anterior sin cargo adicional.