El Rey ha recibido el alta en el Hospital Quirón Madrid tras completar “de forma muy satisfactoria” la recuperación de la intervención quirúrgica a la que fue sometido para sustituir su prótesis de cadera.

Cinco minutos después de recibir el alta médica, el monarca ha abandonado el centro hospitalario sin la ayuda de muletas, claramente rejuvenecido y con un aspecto que recuerda al que tenía hace cuarenta años. “Han hecho un trabajo estupendo”, ha admitido Su Majestad refiriéndose a la destreza de los médicos.

Su próxima revisión será dentro de 40 años

El proceso de sustitución de la prótesis de cadera ha venido acompañado de “una restauración del material original que ha sacado a la luz los verdaderos colores y texturas de don Juan Carlos, deteriorados por el paso del tiempo”, ha explicado el jefe del Servicio Médico de la Casa del Rey, Miguel Fernández Tapia-Ruano.

“Hemos trabajado especialmente el rostro, el torso y las piernas, donde se concentraban de forma más intensa las bolsas, arrugas, pliegues, desgarros y otras degradaciones fruto de una mala conservación”, ha relatado, con todo detalle, el cirujano Miguel Cabanela.

Un trabajo “de chinos”

La primera tarea que se llevó a cabo fue la limpieza superficial del polvo del monarca con una paletina suave y un aspirador, aprovechando también para eliminar todas las concreciones pulverulentas de los ataques de hongos que presentaba, así como los golpes debidos a sus actividades de caza y navegación a vela. Posteriormente, se efectuó una limpieza en profundidad del reverso con cepillos de pelo sintético y con bisturí en zonas puntuales.

Las deformaciones más importantes necesitaron la aplicación simultánea de humedad y calor, aplicado con una espátula caliente a una temperatura no superior a 65ºC. Al mismo tiempo, los márgenes de los desgarros se acercaron a su posición original y los hilos dispersos se volvieron a situar ordenadamente (trama y urdimbre).

Desgraciadamente, las deformaciones habían sido tan importantes que algunos desgarros presentaban desperfectos imposibles de recomponer totalmente.

El proceso de nivelado de la superficie consistió en la aplicación de un estuco a base de cola de conejo con agua destilada (1-8) y con carbonato cálcico como carga. Una vez seco, se retiró el sobrante con un algodón humedecido con agua desionizada. En este proceso solamente se niveló el estuco respecto a la parte de las nalgas pero sin practicar ningún tipo de estructuración en su superficie, ya que no se pretendía hacer ninguna intervención de tipo imitativo.

Como protección final se aplicó una capa de barniz, con la misma composición que en la primera aplicación pero, en este caso, se insistió en varias zonas para igualar un poco el acabado, porque se trataba de una superficie con absorciones muy irregulares.

El resultado de todo este trabajo ha sido un Rey totalmente capacitado para emprender de nuevo sus obligaciones y mantenerse en activo muchos años más.

Ya en el Palacio de La Zarzuela, don Juan Carlos ha saludado al príncipe Felipe y le ha pedido que se cuide “porque te veo hecho una mierda”.