Pese a las incontables aclaraciones que le han hecho ya todos los miembros de la familia, mamá sigue manteniendo la costumbre de añadir un “Firmado: Mamá” al final de todos los mensajes que envía a través de Whatsapp.

“Sigue anclada en el correo de siempre, no entiende que ya sabemos que es ella la que habla cuando escribe algo”, argumenta tu hermano.

“El otro día me pone ‘OK’ y se molesta en añadir el maldito ‘Firmado: Mamá’, que tarda más tiempo en escribir que lo otro. Me tiene frito”, añade.

Todos admiten, eso sí, que el asunto es menos grave ahora que cuando usaba el sistema SMS. Entonces, llegaba a enviar mensajes adicionales solo con la firma si ésta no le había cabido en el texto anterior. Y, encima, pagando.

A primera hora de la tarde, mamá ha abandonado el grupo de Whatsapp “El tema de la firma”, creado para que entrara en razón.