La Asamblea Nacional francesa ha adoptado el artículo del proyecto de ley que legaliza en Francia el matrimonio entre personas que no se quieren.

“Odiar o menospreciar a la otra persona no será un obstáculo para formar una familia”, se congratuló la ministra de Justicia, Christiane Taubira, que defiende el texto del gobierno en la Asamblea, aprobado por 249 votos a favor contra 97.

El “Sí quiero” podrá cambiarse por el “Sí, qué le vamos a hacer”

Hasta ahora, las personas que no sentían ningún tipo de afecto por su pareja tenían que fingirlo en la ceremonia nupcial y también ante sus familiares. Gracias a este cambio en la ley, ya no será obligatorio que los novios se besen si les da asco y, de hecho, ni siquiera tendrán que estar juntos en el momento de formalizar el enlace matrimonial.

Se elimina también la necesidad de celebrar una luna de miel y, en el caso de que ésta se quiera llevar a cabo para disfrutar del viaje, los recién casados podrán dormir en habitaciones distintas y practicar el sexo con otras personas.

Asimismo, los votos matrimoniales podrán modificarse para que, en vez del tradicional “Sí quiero”, pueda optarse por fórmulas más honestas como “Sí, me interesa” o “Sí, qué le vamos a hacer”.

“Intereses familiares, económicos o estratégicos son motivos legítimos para contraer matrimonio”, establece el artículo 1 del texto aprobado por mayoría. Se satisface así la voluntad de numerosos ciudadanos que pedían acabar “con la hipocresía del matrimonio como exaltación del amor”.

Muchos representantes de la Iglesia han aplaudido la medida: “Ahora ya no será necesario divorciarse para oficializar el odio que se siente hacia el ser querido”, admitía esta mañana el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.