Vestido con un chándal y una camiseta de propaganda completamente empapada de sudor, el rey Mohamed VI logró entrar en Melilla esta madrugada saltando la doble valla que separa España de Marruecos, según han informado fuentes policiales.

El 18º monarca de la dinastía alauí consiguió trepar las dos vallas de seis metros de altura, así como la sirva tridimensional que hay entre ambas y que rodea los nueve kilómetros de perímetro fronterizo. Lo hizo en solitario y en plena oscuridad para no levantar sospechas.

Una vez en territorio español, fue detectado por las autoridades, que lo persiguieron, lo detuvieron y descubrieron que llevaba los bolsillos “plagados de piedras de costo”, según explica uno de los agentes.

Todo parece indicar, pues, que el rey de Marruecos tenía intención de traficar con hachís, aunque se desconocen sus motivaciones.

“Debe de aburrirse, y la verdad es que es una actividad excitante y peligrosa, aunque si eres un monarca elegido por la gracia de Dios tampoco te puede caer un puro muy gordo”, argumentan los agentes.

En estos momentos, Mohamed VI se encuentra retenido en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde se espera que reciba la visita del rey don Juan Carlos I en cualquier momento.