Isaías Montiel, delantero reserva del Motilla Club de Fútbol, fue visto ayer por la tarde chutándose después de un entrenamiento. El jugador se empujó varias veces a sí mismo con fuertes patadas en los glúteos hasta alcanzar la portería, donde logró penetrar por toda la escuadra.

En clase era el típico pelota

“Está acostumbrado a jugar solo. Y si no hay pelota, él hace de pelota. Se coloca en posición y se entrega completamente. Al tío le flipa, pero visto desde fuera da un poco de grima porque parece que tenga convulsiones o algo”, explica su entrenador, que critica el juego “excesivamente individual” de Montiel pese a admitir que “no es fácil chutarse uno mismo y él logra levantarse varios metros del suelo, aunque a veces acaba reventado”.

Sus compañeros confirman que Isaías es “mazo raro” y sospechan que toma drogas. “Para chutarse hay que meterse algo porque, si no, no puede ser”, argumenta el entrenador. Pese a ello, nunca se ha podido probar la teoría porque el equipo no tiene dinero “para pagar a esos perros policía que detectan si te dopas bebiéndose tus orines”.

Los vecinos de Motilla del Palancar (Cuenca) describen al joven como “un chaval tímido, solitario y que se da patadas a sí mismo”, pero quitan importancia al tema: “Su padre ya se chutaba porque tuvo una vida difícil, aunque luego dio el pelotazo y se forró”, aclara Matías, conocido de la familia que introdujo al jugador en el mundo del fútbol. “Yo le coloqué”, insiste.