“Estamos desprotegidos”. Ese es el lamento compartido por cientos de propietarios de inmuebles que, hasta ahora, ahuyentaban a los intrusos con un cartel de “Cuidado con el perro”.

Fallecido en la madrugada de ayer en acto de servicio, la ausencia del perro al que apelaban todos estos carteles obligará a buscar otro tipo de amenazas.

“Para salir del paso, he colgado un cartel de ‘Cuidado con mi mala hostia’, pero no es lo mismo. Ese perro había adquirido dimensiones legendarias, imponía un respeto que difícilmente se podrá igualar”, explica Juanjo D., inquilino de un chalé en Las Rozas (Madrid) que admite que, hasta el último día, evitó mirar su propio cartel “porque hasta a mí me daba miedo el perro ese, y eso que no lo vi nunca”.

Incluso el Banco de España, que protegía sus cámaras acorazadas con varios carteles de este tipo, ha tenido que reforzar sus sistemas de seguridad con carteles adicionales que rezan “No forzar: aquí no hay nada de valor” o “Vigilante gitano”.

El bebé de “Bebé a bordo” ya conduce su propio coche

La muerte del perro de “Cuidado con el perro” ha abierto un debate en la sociedad sobre la necesidad de renovar carteles y advertencias tradicionales. El bebé de “Bebé a bordo” ya conduce su propio coche y, por tanto, ha dejado de transmitir la fragilidad que llevaba a los conductores a extremar precauciones.

“El tío aún vive del cuento ese. Me dio por detrás el otro día y, al hacer el parte, soltó lo de que era el bebé de ‘Bebé a bordo’, como diciendo que la culpa era mía por poner su vida en peligro. Menudo cuento tiene el bebé ese”, explica un conductor de Málaga.

El Ayuntamiento de Barcelona ya está adaptando su cartelería a los tiempos actuales, empezando por los carteles de “Dejen salir antes de entrar”. Considerando que ha perdido todo su sentido, ese cartel se ha sustituido por el de “Maricón el último”.