Moviéndose entre las sombras con la agilidad de un ave de presa y alcanzando una velocidad casi inhumana, Mateo Parcerises, un ninja de 198 kilos de peso, atacó la nevera de su domicilio sin que ninguno de los habitantes de la casa pudiera oír un solo ruido, tal como ellos mismos han informado a la prensa tras encontrarse la nevera abierta en canal por la mañana.

“Es increíble el sigilo con el que llega a moverse por las noches a pesar de su enorme corpulencia”, han declarado fuentes cercanas a Parcerises, de quien aseguran que “ha convertido los asaltos nocturnos en un arte, haciendo de las sombras de la noche sus aliadas para convertirse en una fuerza letal invisible”.

Las sombras son sus aliadas

Rápido, silencioso e imperceptible por los sentidos humanos, este “shinobi” de 200 kilos habría perpetrado el ataque hacia las cuatro de la madrugada y en apenas cinco minutos, cuando abandonó la cama en la que duerme junto a su esposa, calculando exactamente los puntos en los que debía pisar el parqué para que éste no emitiera crujido alguno.

Posteriormente, se habría deslizado por el pasillo con agilidad suprema para caer silenciosamente sobre la nevera -quizá descolgándose desde una tubería del techo- sin que el electrodoméstico pudiera siquiera advertir su presencia y sin tener oportunidad de defenderse.

Según se ha informado, un trozo de bróquil y una zanahoria han sido los únicos supervivientes del ataque y, aparentemente, tuvieron que presenciarlo todo sin entender por qué este maestro del arte del sigilo decidió perdonarles la vida.

Algunos analistas consideran que lo único que puede hacer este ninja para afrontar el deshonor que supone pesar 200 kilos es practicarse el harakiri, sacándose las tripas con una katana.