La tragedia se desató ayer por la noche en el domicilio de la tía Felisa cuando el hijo de ésta reprodujo en su ordenador una compilación de vídeos graciosos de animales en YouTube, titulada “YouTube’s Funniest Animals”.

Al oír a su hijo reírse a carcajadas con el vídeo y exclamar “¡Ay qué risa, tía Felisa!”, la tía Felisa, de 66 años y con el corazón delicado, pidió verlo también pese a ser consciente de su tendencia a sufrir ataques de risa que ponían en riesgo su salud.

Después de ver el vídeo seis veces seguidas sin dejar de balancearse con violencia por el empuje de sus propias carcajadas, la tía Felisa entró en shock por culpa de una insuficiencia respiratoria y falleció poco tiempo más tarde sin que los servicios médicos pudieran reanimarla.

El cuerpo de la fallecida será enterrado mañana dentro de un enorme saco de la risa, siguiendo las indicaciones que figuran en las últimas voluntades de la difunta.