El cantante Manolo Escobar ha sido acusado formalmente esta mañana de simulación de delito y estafa tras concluir una investigación policial emprendida hace dos años.

Escobar inició en 1969 una intensa campaña de denuncia en la que aseguraba que le habían sustraído el carro una noche, cuando dormía. El suceso conmocionó a la opinión pública hasta tal punto que el carro de Manolo Escobar pasó a ser parte del imaginario popular.

Quería llamar la atención

Sin embargo, las autoridades aseguran ahora que el cantante nunca llegó a denunciar el robo en comisaría y que no hizo la más mínima gestión para recuperar el carro que ahora se cree que nunca existió.

“Fue una maniobra para llamar la atención de la gente haciéndose la víctima. Una estrategia que le reportó mucho dinero”, explica uno de los agentes que ha participado en la investigación. De confirmarse el engaño, el cantante y actor habría manipulado a miles de españoles jugando con sus sentimientos.

El artista, de 82 años, se niega a remover “un pasado que aún me duele” y no entiende a qué viene “este afán de manchar mi carrera a estas alturas”. Confiesa que sigue teniendo problemas para conciliar el sueño: “No dejo de pensar que, mientras cierro los ojos en mi cama, alguien se está colando en mi garaje para llevarse el BMW”. Fuentes policiales insisten en que el acusado “sigue haciéndose la víctima” pero añaden que “esta vez no va a colar”.

En estos momentos, los mismos agentes están siguiendo de cerca a Joan Manuel Serrat, a quien han solicitado la partida de nacimiento para confirmar que, efectivamente, nació en el Mediterráneo.

Sevilla no tiene un color especial

Una investigación de la Universidad de Newcastle ha tumbado también recientemente otro tópico de la cultura popular española. Según parece, Sevilla no tiene un color especial.

Aún admitiendo que el número de colores percibidos por cada persona varía por factores orgánicos y subjetivos, la ciudad en sí misma no desprende longitudes de onda de la luz que puedan ser tildadas de especiales en ningún sentido.

“Que te llenes de alegría cuando hablas con su gente es un tema tuyo que depende sobre todo del nivel de alcohol en sangre, pero lo del color no se sostiene por ningún lado”, concluyen los expertos.