El papa Francisco ha anunciado esta mañana a sus fieles la puesta en marcha de un centro de extracción y otro de procesamiento de uranio, ambos muy cerca de la Basílica de San Pedro.

“Tenemos capacidad para enriquecer uranio al 80%”, admite el papa

Hasta el momento, la Iglesia había demostrado su capacidad de enriquecer uranio hasta el 20 por ciento, el nivel necesario para alimentar el reactor de Ciudad del Vaticano. Los expertos coinciden en señalar que es necesario un 90 por ciento para fabricar armamento atómico, un grado del que la Santa Sede estaría también muy próxima ya que, como ha declarado el propio pontífice, “tenemos capacidad real para enriquecer uranio al 80 por ciento”.

Reforzado, pues, el programa de armamento nuclear, el papa considera que “estamos más protegidos frente a la barbarie y el creciente ateísmo que nos rodean”.

Sus palabras han precedido al lanzamiento de cuatro misiles nucleares previamente bendecidos que han dibujado en el cielo la frase “super hanc centralem aedificabo eclessia meam” (“Sobre esta central edificaré mi iglesia”).

Los fieles han aplaudido la exhibición, transmitiendo un entusiasmo que no se vivía desde la elección de Francisco el pasado mes de marzo.

La comunidad internacional, en cambio, se ha mostrado preocupada por el creciente interés de la Iglesia por el armamento nuclear, aunque sus intenciones sean teóricamente compatibles con el mensaje de Cristo.

“Su Santidad debe escuchar también el mensaje del Tratado de No Proliferación”, ha alertado el secretario adjunto de Seguridad Internacional y No proliferación de Estados Unidos, Thomas M. Countryman. “Continuamos creyendo que el mayor desafío para la no proliferación nuclear son las actividades continuadas de la Iglesia católica”, ha insistido.