EEUU se ha deshecho de un señor que se parecía mucho a Osama Bin Laden arrojándolo al mar. Según un oficial de Defensa, el cuerpo de ese individuo, “con una barba idéntica a la del fallecido líder de Al Qaeda”, fue lanzado desde un portaaviones estadounidense en el norte del Mar Arábigo.

Antes de ser arrojado al agua, este ciudadano recibió un funeral acorde a los ritos islámicos pese a sospecharse que era natural de Fountain Hills, Arizona, y que nunca había viajado fuera del país.

“Al mar si no es de fiar”, ordenó Obama

La familia de esta persona que, según insisten desde Washington, “era sorprendentemente parecida al enemigo número uno de Estados Unidos, igual de moreno y alto”, se mantiene oculta y se cree que existe un hermano, el número dos del fallecido, cuyos rasgos también recordarían a los de Bin Laden. De ahí, pues, las reticencias del entorno del fallecido a mostrarse en público.

Aunque la Administración Obama admite que “no es lo mismo parecer un terrorista que serlo”, argumenta que “el aspecto dice mucho de una persona”. También se ha sabido que el sujeto se dio la vuelta bruscamente cuando los soldados gritaron “¡Bin Laden!” a sus espaldas.

“A mí me da igual que no sea él. Al Qaeda está buscando un sustituto del original y este hombre les hubiera valido”, explica uno de los soldados involucrados en la operación “Gerónimo II”.

Varias organizaciones de defensa de los derechos humanos han criticado que se tiren personas al mar por su aspecto físico y varios radicales islamistas han reaccionado quemando en público fotografías de gente que se parece a Barack Obama.

Por su parte, el político español Gaspar Llamazares, que fue confundido también con Bin Laden por el FBI en 2010, se encuentra en paradero desconocido.