El primer ministro chino, Li Keqiang, ha anunciado esta misma mañana que su país, en un contexto de crisis económica mundial, ha conseguido reducir la tasa de desempleo infantil al 4,5%, lo que entra ya en la calificación de “pleno empleo” para los niños en edades comprendidas entre los dos y los catorce años.

El gobierno chino, que se había fijado el objetivo de mantener la tasa de desempleo infantil por debajo del 5%, habría alcanzado esas cifras tan positivas en un contexto de coyuntura económica poco favorable, “por lo que aún deben valorarse con mayor insistencia, dado el contexto”. No en vano, son los mejores datos de las últimas décadas en cuanto a ocupación infantil y sitúan a China muy por debajo del desempleo infantil de la Unión Europea o de Estados Unidos.

“En Europa, la lacra del desempleo infantil alcanza cotas de casi el 95% de la población sin que sus gobiernos sean capaces de generar empleo para niños, que son la parte de la sociedad más frágil y desamparada”, ha acusado Li Keqiang.

Los niños chinos, los trabajadores mejor valorados

Además, el Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social de China prevé que la tasa de desempleo infantil siga reduciéndose progresivamente en los próximos meses debido al crecimiento sostenido de las exportaciones chinas y a la apertura de nuevas plantas de producción textil y tecnológica. Sin embargo, el gobierno advierte de que se precisarán, a lo largo de este año, entre dos y tres millones más de niños especializados, y no descartan tener que importar talento infantil de países vecinos o de Europa y Norteamérica.

“Occidente no puede esperar que nuestro país siga proveyéndole de importaciones a un precio competitivo si desde esos países no nos proporcionan mano de obra infantil cualificada”, ha advertido Keqiang, quien ha anunciado que China modificará sus estrictas políticas de planificación familiar “para disponer de más trabajadores en unos años, pero mientras tanto Occidente debe poner de su parte y enviarnos a sus mejores niños”.