La crítica situación financiera de Pescanova ha obligado a la compañía a tomar decisiones de envergadura. La empresa reconoció que tenía doble contabilidad y que había enmascarado deuda, y el supervisor bursátil anunció el pasado viernes que le otorgaba un límite de cinco días hábiles para rendir cuentas de su situación y adoptar medidas.

Conoce el mar como nadie

Ante las presiones de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), finalmente Pescanova ha otorgado el control de sus finanzas “a un experto mejor capacitado que los responsables anteriores, visto lo visto”, en palabras de uno de sus dirigentes.

Este experto es un besugo de dos kilos de peso llamado Juancho “y que conoce el mar como nadie, por lo que constituye un activo muy valioso para esta empresa líder en el sector pesquero”, afirma Pescanova en un comunicado difundido esta mañana.

El besugo ha acudido hoy a una reunión de urgencia con los accionistas de la empresa y se ha mostrado “calmado y muy brillante”, según fuentes de la compañía.

A la CNMV le escama esta nueva estrategia y considera que algo huele mal en la dirección financiera de Pescanova, por lo que seguirá pendiente de los próximos acontecimientos.

El nuevo pez gordo de la firma no ha querido hablar a los medios, limitándose a escupir a los periodistas que se han acercado para tomarle declaración.

“No es que la situación le resbale, es que está trabajando para que todo salga a flote y mide sus palabras”, ha aclarado la empresa.