El doctor Francisco Barbilia, psiquiatra con consulta privada en Barcelona, ha pasado a disposición judicial esta mañana acusado de evasión fiscal y negligencia médica.

La investigación policial ha podido probar, tras meses de intensas pesquisas, que este psiquiatra se dedicaba a esconder dinero negro en el subconsciente de sus clientes más fieles. Éstos, que obviamente no eran conscientes de tales prácticas, sí sentían un fuerte sentimiento de culpabilidad cuyo origen concreto no lograban identificar.

Retiró todo el dinero de un neurótico, provocándole un vacío interior

“La culpabilidad hacía que los pacientes volvieran una y otra vez a la consulta del acusado, que no hacía más que mover el dinero de un inconsciente a otro según sus intereses fiscales, camuflándolo con transferencias afectivas para despistar”, explica uno de los agentes que han tomado parte activa en este caso.

Fue uno de los enfermos quien, cansado de sentir que estaba haciendo algo terrible y de notar que la terapia no le ayudaba, decidió pedir una segunda opinión a otro facultativo. “Noté enseguida que el subconsciente de este cliente, que sufría un problema menor, estaba siendo manipulado de forma extraña por alguien que sabía muy bien lo que hacía”, explica el otro psiquiatra, que se mantiene en el anonimato.

Según parece, el doctor Barbilia se percató de que otro especialista había metido mano en el subconsciente de su enfermo: “Me preguntó si había hablado con otro médico y, claro, le dije que sí porque no me sé callar, soy así de tonto y eso es lo que quería que me arreglara este señor, porque me pongo a temblar y lo suelto todo y no sé cuándo tengo que tener la boca cerrada porque ya me han dicho que soy impulsivo y neurótico y no sé cuántas cosas más y también inestable y de ahí todo, que solo me faltaba que me metieran mierda en los sentimientos, ¿me entiendes? No estaba en su derecho”, explica el paciente.

Sintiéndose acechado, el sospechoso retiró todo el dinero de su cliente, a quien provocó un vacío interior. “Me sentía muy lleno de culpabilidad y luego nada, luego la mente en blanco y una melancolía total, como si hubiera perdido algo importante que al mismo tiempo me provocaba una gran tensión”, confiesa la víctima.

Barbilia y el otro psiquiatra, que ya trabajaba con el apoyo de las autoridades, jugaron durante meses al gato y al ratón a través de sus pacientes, que se prestaron a colaborar. “Yo le retiraba 50 euros de un neurótico y en la siguiente sesión él lo dejaba seco. Luego metió el doble de dinero en un depresivo, pero no para animarle a él, sino para que me agenciara yo de la mitad y tuviera la boca cerrada”, argumenta el doctor anónimo.

Finalmente, varios esquizofrénicos empezaron a dar voces y, temiendo que el asunto pasara al terreno de lo consciente, se decidió proceder a la detención inmediata de Barbilia, puesto que los agentes disponían ya de suficientes evidencias psiquiátricas y contables.

Los pacientes del acusado tendrán la opción de ser derivados al otro psiquiatra que destapó la trama de corrupción. Muchos han aceptado la oferta excepto uno de ellos que, en plena crisis paranoica, no se fía ni de uno ni de otro.