El Ministerio de Sanidad quiere reducir el número de ciudadanos que requieren asistencia sanitaria. Para ello, pretende asegurarse de que ninguno de los pacientes que están siendo atendidos en los centros de la Seguridad Social padece cuentitis, una dolencia “muy contagiosa y muy española”, en palabras de la ministra Ana Mato. La titular de Sanidad y Servicios Sociales ha asegurado a los medios que “en España hay mucho cuento y yo, que soy madre, sé cómo se acaba con el cuento”.

Varios estudios confirman que hay mucho cuento

A partir del próximo mes de marzo, todos aquellos que acudan a un ambulatorio o a las urgencias de un hospital público serán pinchados con una aguja hipodérmica de calibre 25 antes siquiera de ser examinados por un profesional. Las inyecciones serán administradas “por las mismas personas que estén atendiendo en recepción o por quien esté por allí en ese momento, da lo mismo”, ha aclarado Mato. Se pretende que esta vacuna actúe como elemento disuasorio “para que en los centros de salud estén solamente los que tienen que estar”.

Alta obligada para los que tengan buena cara

Sanidad realizará también inspecciones periódicas en los hospitales públicos para asegurarse de que los pacientes ingresados están realmente mal y no pueden recuperarse en sus casas. “Hay mucha gente ingresada que se queda unos días más por si las moscas pese a que ya está animada y come los bombones que le traen y charla y todo eso”, ha explicado la ministra en un tono informal. “Todos sabemos que eso pasa pero ahora no nos lo podemos permitir”, ha añadido.

Este tipo de inspecciones ya se están realizando en la Comunidad de Madrid desde hace un mes, provocando las quejas de numerosos ciudadanos. Andrea G., que perdió una pierna en un accidente de tráfico, fue obligada a abandonar el hospital por su propio y único pie al considerar el inspector que “no tiene sentido esperar aquí tirada en la cama a que le vuelva a crecer la pierna”. Andrea considera que “me dieron la patada” sin que se hubiera recuperado del todo y “basándose únicamente en que podía jugar al Apalabrados con el móvil”.