El Ministerio del Interior ha dotado a diversas comisarías españolas de un nuevo método de elaboración de retratos robot. El “innovador sistema” sustituye el software que se usa habitualmente por Juan Mintxot, un licenciado en Bellas Artes cuya obra pictórica se sitúa a medio camino entre la abstracción y el arte conceptual. Pese a encontrarse aún en proceso de adaptación, diversos agentes han mostrado recelo por el hecho de que el artista no pregunte a los testigos por los rasgos físicos del criminal, sino cuestiones como “¿Su mirada era un reflejo de la decadencia de Occidente?”.

Los testigos, tras definir al criminal y al ver la obra resultante, suelen concluir que el artista ha captado perfectamente aspectos muy sutiles de su carácter, sus contradicciones inherentes “o el grito desgarrador de su alma”. “Aunque físicamente no se parecen en demasía porque la mayor parte de las veces los retratos son bellísimas manchas amorfas”, explica el comisario Olmillos, de la Comisaría Central de Madrid.

El artista confiesa que no intenta “retratar” al criminal, sino que su obra es una “exploración constante de nuevas maneras de expresarme a través del color”. Reconoce que, en una ocasión, un testigo estaba tan aterrado intentando recordar las facciones del delincuente “que solo pude representar ese miedo pintando toda la tela de negro”. No obstante, el artista asegura que el retrato “no sirvió para dar con el atracador, porque nadie pudo reconocerlo, pero sí para transmitir cierta angustia vital muy vigente en estos tiempos”.

La Policía también está usando a Mintxot para reconstruir escenas criminales y reproducirlas, con el fin de que las vea el juez o el jurado. “Lo que pasa es que le da por hacer ‘performances’ raras: la última vez había que reproducir un choque múltiple entre varios coches y él estuvo danzando desnudo durante dos horas mientras se cubría el cuerpo con miel y pan de oro y gritaba palabras como ‘Obstinación’, ‘Libertad’ y otros conceptos abstractos”, se lamenta el comisario Olmillos.

A pesar de todo, la Policía está sorprendida con los resultados de los nuevos retratos robot. “Cuando vi en televisión el retrato del criminal ni siquiera se reconocía en él una figura humana, pero sentí cierto vacío por dentro… Y al cabo de poco tiempo, estando en la panadería, entró un hombre y volví a sentir ese mismo vacío, así que llamé a la Policía”, explica un ciudadano.

“Lo mejor de todo es que, como le pagamos con un bocadillo de la máquina, nos sale más barato que pagar la licencia del software que usábamos antes”, concluye Olmillos.