Un calendario de propaganda, única evidencia de decoración en una oficina

MUESTRA EL MES DE SEPTIEMBRE DE 2010

“A veces estoy con la mirada fija en él toda la mañana”, dice José Cansote, un veterano auxiliar administrativo de la empresa de mensajería “El Rápido”. Lo que atrae su atención no es el monitor de su ordenador, sino la fotografía que ilustra el mes de septiembre de 2010 del calendario que hay colgado en la pared a la derecha de su escritorio y que parece ser el último reducto de ornamento y calor humano que queda en toda la oficina.

El calendario, un obsequio de la empresa “Impresiones Varela S.L.”, está formado por diversas pinturas de aficionados que ilustran cada mes. La del mes de septiembre es la de un niño sentado “y parece hecho por la típica empollona de clase que dibuja bien o por la típica mujer de 50 años que pinta usando colores al pastel y cuya cima vital es exponer en los vestíbulos de un hospital”, bromea José. Pese a las bromas, tanto él como sus otros tres compañeros son conscientes de que el calendario, al que se aferran con toda la fuerza de sus almas, es el único elemento de toda la oficina que no es de color beige.

Según fuentes cercanas, José durante un tiempo tuvo al lado de su ordenador un hipopótamo de plástico procedente de un Kinder Sorpresa. “Pero se perdió o me lo robaron. Le daba un aire muy especial al escritorio, era como tener una juguetería aquí encima. ¡Qué ocurrencia comprar un Kinder Sorpresa! ¿Te lo puedes creer? El día menos pensado hago una locura y me compro otro”, explica. “La verdad es que antes de la crisis los proveedores te regalaban un montón de cosas coloridas como bolígrafos y blocs de notas y venir a trabajar era una auténtica fiesta de diversión sin fin”.

“Recuerdo… recuerdo que también hubo una planta en algún momento. Sí, tengo el recuerdo difuso de una planta, pero lo he olvidado casi todo ya. Creo que me gustaba aquella planta. Sería agradable tener otra”, sentencia José, mientras mira el fondo de pantalla “felicidad” de su ordenador mientras piensa que sería bonito correr por ese prado mientras se desnuda.

7 Comentarios de “Un calendario de propaganda, única evidencia de decoración en una oficina”

  1. macarroncito dice:

    Hola, soy una señora de…pasados los cincuenta, que pinta (y no muy mal del todo, según mis admiradores), al ólio, lacuarela (mucho más difícil), la sangrína y el cabroncillo. He estado expuesta (mi obra, quiero decir) en el hall de la empresa de mi ex (con gran exito de crítica, por parte del encargado de dicha empresa), en un bar de la zona donde viví (hasta separarme), y en el local de la que iba a ser la boutique de mi amiga (en trámites de divorcio) y quiero decir, trás mi breve -aunque intenso- curriculum, que no me gusta que se haga burla, o se tome a chacota, mofa, regodeo, o incluso, vilipendio, el mensaje y sentimiento que haya podido querer reflejar el/la autor/a de ese niño sentado del calendario del despacho (u oficina) del tonto del culo del simple auxiliar administrativo y sus trés compañeros (por no valer para más), que tanta soledad y tristeza reflejan (por gilipollas)… porque…
    Mejor me callo, porque, yo sí sé lo que es, tener expuesta mi obra, no en el vestíbulo de un hospital, sino en las llamadas “salas lúdicas”, para enfermos psquiátricos terminales, y…

  2. El Gato Malo... y vegetariano, a la fuerza obligan. dice:

    Pues en nuestra oficina teníamos una planta… pero nos la comimos esta mañana para despedir al último compañero víctima de los recortes. Qué nos comerémos la próxima vez??

    Miau!!

  3. ¡ Bueno perdona ! ( Y se escribe no hombre , gilipollas ) dice:

    Venga coño , un poco de sangre , señores . ¡¡ Lo mas importante es que la oficina esta decorada de puta pena !! ( Dijo el jefe ) .

  4. croqueta dice:

    Pobre José, me lo imagino célibe, el pelo grasiento y viviendo en un piso con su periquito, único ser vivo con quien habla.

  5. we are the kinder dice:

    venga, lanzate, comprate otro kinder solplesa.

  6. bsq dice:

    Cualquier panfleto de los sindicatos podría dar color y cierto aire de rebeldía a esa oficina.

    Le podría recordar cuando era joven y veía a otros jóvenes manifestarse

  7. Solomeo Paredes dice:

    Tengo una historia muy triste acerca de eso; a la oficina donde trabajaba llegó un dia un calendario de esos que tienen una sola foto, creo que era de la bollería que lo regalaron. Tenía una absurda foto de un perro. fue algo hermoso para todos el ver como dia a dia cambiaba de color gracias a la nicotina que le regalábamos y a las moscas que dejaban sus hermosas marcas. Pasaban los años y seguía ahí siempre firme en su burocrático empleo de calendario de tiempos idos. Pero un horrible dia, nos presentamos al empleo como siempre y uno de los viejos vino con la cara blanca, temblando y nos dijo, con lagrimas en los ojos -¡se ha ido, ya no está mas entre nosotros! Desesperados, corrimos, sin olvidar la bollería que estábamos comiendo y lo vimos, en ese lugar donde estaba ese calendario tan nuestro solo quedaba un rectángulo mas claro que el resto de la pared, único recuerdo de nuestro amigo de mas de una década de no hacer nada. La moraleja de esto es que no seais guarros y tirad esa basura a tiempo.

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