La crisis económica hace tambalear incluso las tradiciones más arraigadas de la sociedad española. El Almendro ha anunciado hoy que, por primera vez desde 1883, no volverá a casa por Navidad. “Estoy desbordado por innumerables proyectos en el extranjero y no puedo dejarlo todo para volver a un país que solo se acuerda de mí una vez al año, y menos con la que está cayendo”, sentencia en su comunicado. 

Estas duras palabras son el fruto del fracaso de las negociaciones con el Ministerio de Asuntos Exteriores, que decidió recortar la asignación en concepto de dietas y alojamiento que El Almendro recibía anualmente.

“Solo pedí que no me costara dinero venir”

Mariano Rajoy ha declarado, sin referirse directamente a El Almendro, que “son tiempos de arrimar todos el hombro, de mantener los lazos que nos unen y no pedir lo que el otro no tiene utilizando la ilusión de la gente como moneda de cambio”. El presidente se muestra, pues, resentido por el supuesto chantaje de El Almendro, aunque éste insiste en que “solo pedí que no me costara dinero venir, pero parece que el Gobierno no tiene claro quién hace el favor a quién”. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha intentado suavizar el enfrentamiento asegurando que “hay tensiones incluso en las mejores familias y a todos nos cuesta aceptar que las cosas ya no son como eran”.

“Vuelve a casa, vuelve”

La ciudadanía ha reaccionado con protestas en la calle y en las redes sociales: “El Gobierno también nos recorta la ilusión”, podía leerse en numerosas cuentas de Twitter, que ha activado la etiqueta “#almendrovuelve” para ejercer presión. Muchas familias se han congregado en el centro de las principales ciudades españolas para cantar “Vuelve a casa, vuelve, por Navidad”. El Gobierno, que teme que la situación agrave aún más el clima de descontento social, ha iniciado conversaciones con Hacendado, aunque la oposición advierte de que “muchos no tolerarán una Navidad de marca blanca”.