Marcos Iriarte, becario en la agencia de publicidad [email protected] Koncept desde hace ocho años y ascendido recientemente a falso autónomo, ha recibido esta mañana el encargo de redactar una nota informativa en la que se comunique a sí mismo “con el mayor tacto que puedas” que la empresa no contará con él a partir del mes que viene. Aunque le han pedido que esgrima motivos económicos, su propio jefe le ha reconocido, en confianza, que “hay otros que pueden hacer su trabajo y que ahora se rascan los huevos esperando a que les echemos para trincar la pasta de la indemnización”.

“Yo creo que mi jefe se ha hecho un lío porque siempre me confunde con un compañero mío que se llama Marcelo. Él cree que Marcos es Marcelo y por eso me contaba todas esas cosas. Pero bueno, en el fondo es lo de menos. Lo importante es que estoy en la calle y tengo que saber comunicármelo de la mejor forma posible. Esto es una agencia de publicidad y los despidos también hay que venderlos como algo bueno, forma parte de nuestra filosofía como empresa. En este caso, el conocimiento del cliente por mi parte es total, así que puedo hacer un gran trabajo y salir de aquí con la cabeza bien alta y una carta de despido ejemplar que me servirá para conseguir otro curro”, explica el afectado.

“Es mi mayor reto profesional”, declara

Iriarte lleva toda la mañana redactando la carta de despido, con varios borradores a sus espaldas. “La verdad es que es chungo, porque me sabe muy mal que me echen de esta manera cuando yo lo he dado todo por esta empresa. No sé cómo convencerme de que esto no es una puta mierda”, confiesa. Ha llegado incluso a enviar algunas pruebas a su familia: “Mi madre, que me conoce bien, dice que me lo voy a tomar fatal lo escriba como lo escriba. Pero ella qué coño sabe de publicidad”, argumenta Marcos. Su principal miedo es que su jefe, que firmará la carta, no quede satisfecho con ella y le despida “de mala manera”.

El joven ha cedido en exclusiva a este medio el último de los borradores que ha elaborado “documentándome un poco con cosas de la Wikipedia”:

Estimado Marcos,

Disfruté tanto cada parte y gocé tanto cada todo que me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo. Ojalá nunca sepas cuánto amaba descubrirte los trillos de la entrega y el secreto esplendor con que esperabas tu reclamo de amor que ya no llega. Anda, corre donde debas ir. Anda, que te espera el porvenir. Vuela, que los cisnes están vivos, mi canto está conmigo, no tengo soledad. Si uno fuera a llorar cuando termina, no alcanzaran las lágrimas a tanto. Nuestras horas de amor casi divinas es mejor despedirlas con un canto. Anda, corre donde debas ir, anda, que te espera el porvenir. Vuela, que los cisnes están vivos. Mi canto está conmigo, no tengo soledad.

Atentamente,

Tu jefe, Juan Ignacio Fargas de Bes.