El Ministerio de Defensa ha dado vía libre a la compra urgente de 150 “Angry Birds”, los agresivos pájaros protagonistas del célebre juego para móviles, que adyudarán a reforzar la seguridad del país apoyando a los soldados desplazados en misiones de incursión. Según Defensa, estos pájaros enfurecidos están “perfectamente capacitados para echar abajo cualquier estructura defensiva” y sitúan al Ejército español “en la vanguardia mundial en cuanto a potencia de fuego se refiere”.

Las 150 unidades están compuestas por pájaros rojos, amarillos y azules, aunque no así de los verdes “que son endiabladamente difíciles de utilizar”. El dato más llamativo es la adquisición de 10 pájaros rojos de gran tamaño. “Los rojos gordotes no solo dan mucho gozo y provocan un notable efecto psicológico entre las filas enemigas, sino que pueden servir de montura para nuestros soldados de élite, que podrían desplazarse grandes distancias subidos a sus lomos”, explicaba el portavoz del ministerio a los periodistas.

Algunos servirán de montura para los soldados

Dolores Parmalat, directora en España de la protectora de animales PETA, ha criticado duramente esta decisión que, según ella, vulnera varios derechos fundamentales. Pregunta también si a los pájaros se les pagará un sobresueldo por peligrosidad. “Se les llama ‘pájaros enfurecidos’, pero es porque se les entrena para coger tirria a los cerdos golpeándoles con patas de jamón”, lamenta. “Los que sobreviven vuelven del frente tras haber visto o hecho cosas horribles. Muchos no logran conciliar el sueño o se despiertan entre convulsiones”, asegura Dolores Parmalat.

Diversas ONG piden la colaboración de profesionales que puedan atender a las necesidades psicológicas de estos pájaros en un escenario postbélico y solicitan comprensión a la sociedad a la hora de contratar “pájaros veteranos”. Recientemente, Botemanía contrató a varios polluelos como bolas de bingo, como ya hiciese con anterioridad Jackpotjoy en Inglaterra. “Para ellos es un trabajo duro, girando en el bombo y golpeándose, pero siempre es mejor que estar en el frente”, concluye Parmalat.