Ayer al mediodía unos pescadores cántabros descubrieron, entre las costas de Laredo y Castro Urdiales, un derrame de crudo que ha provocado una marea negra equivalente a unos 40.000 barriles de petróleo. Según los primeros análisis, el vertido ocupa unos 185 kilómetros de mar y se mueve entre la figuración más matérica y la abstracción simbólica.

Por suerte, se ha podido actuar con rapidez y desde primera hora de la tarde de ayer son varios los helicópteros que sobrevuelan la zona fotografiando las delicadas formas que está adoptando el petróleo en contacto con el agua. “Es como un Jackson Pollock con vida propia, de modo que cada instante es único y diferente al anterior”, explicaba a la prensa el portavoz de Protección Civil de Cantabria.

Según el mismo portavoz, el vertido se está acercando a la costa “amoldándose al ritmo del líquido elemento, como si las dos materias, agua y petróleo, bailaran un vals enfurecido, reflexivo y enigmático, adelante y atrás, entrelazándose”. Uno de los pescadores que descubrió el derrame ha explicado que no dudaron un segundo en avisar a las autoridades: “Cuando vi la importancia de aquello llamé al Guggenheim desde la radio del barco. Sus negras formas contoneándose con el movimiento del agua, desparramándose como quien pinta un lienzo sin fin… Espero que no termine nunca y tiña todo el mundo de belleza”, ha explicado con lágrimas en los ojos.

En la playas han empezado a aparecer también “unas esculturas negras preciosas con forma de pájaros”. No se descarta que el responsable de dichas figuras sea el mismo que el del vertido, por lo que muchos empiezan a tildarle de artista “multidisciplinar”. Aunque el navío parece evacuado, el Gobierno cántabro ha asegurado que seguirá investigando “hasta encontrar a los responsables de esta preciosidad”.

Los alcaldes de Laredo y Castro Urdiales han solicitado también a toda la población que lo desee que se acerque a las playas a contemplar el espectáculo “pero siempre y cuando respeten las piezas, que ya nos vino aquí uno con un cepillito y se puso a rascar piedras en un alarde alarmante de falta de sensibilidad”.

El Gobierno cántabro ha empezado a localizar con urgencia cualquier otro petrolero que se encuentre en aguas cántabras. “El plan es encontrar al menos otros dos buques cisterna bien cargados de crudo para que se acerquen a la zona del vertido y den rienda suelta a su petróleo y a su creatividad para formar un tríptico”, explicaba a la prensa Ignacio Diego, presidente de Cantabria.