El equipo de arqueólogos franceses que se adentró hace unas semanas en la pirámide alimentaria anunció ayer un importantísimo descubrimiento que podría modificar “nuestra manera de entender la dieta equilibrada”. Junto al pescado y la ternera, y escondida durante siglos de la vista de curiosos, han hallado una momia “en un excelente estado de conservación”. Los restos reposaban en el segundo estrato junto a otros alimentos básicos y ricos en Omega 3.

El director del equipo de especialistas, Philip Catheter, ha explicado a la prensa que, tras las excavaciones que han llevado a cabo en la pirámide alimenticia, no solo les ha sorprendido el hallazgo de la momia. “Lo que más llama la atención es el intenso olor a comida y el hecho de que, como la mayoría de pirámides, esté llena de escondrijos y secretos. ¿El pollo, el pescado blanco y las carnes bajas en grasa eran familiares de la momia y por eso estaban enterrados en la misma cámara? ¿Eran quizá sus esclavos? Nuestra hipótesis es que el pollo y el pescado fueron los constructores de la pirámide, por eso la momia quiso que los enterraran con ella”.

Uno de los arqueólogos está ingresado en el hospital porque, al parecer, se quedó atrapado en la cámara superior, atiborrándose a helados, golosinas, beicon y otros productos que solo deben consumirse muy ocasionalmente. Según Catheter, el resto de investigadores del equipo intentó disuadir al arqueólogo de seguir avanzando pirámide arriba “pero era evidente que había caído sobre él la maldición de la pirámide y se quedó allí comiendo helado y alimentos con alto contenido en azúcar y grasas saturadas, una trampa mortal”.

Haber descubierto un nuevo elemento en la pirámide alimenticia es un hecho importantísimo que, muy probablemente, modificará la nutrición tal y como la entendíamos hasta ahora. “La momia estaba situada tras el pescado. ¿Es por tanto la momia un alimento básico? ¿Cómo vamos a conseguir momia para incorporarla en la dieta, sobre todo en la de los niños en edad de crecer?”, se pregunta Catheter.

Cinco arqueólogos, atrapados en un negocio piramidal

El descubrimiento de la momia no ha sido el único suceso relevante ocurrido esta semana: cinco arqueólogos de un departamento de la Universidad de Wisconsin podrían haberse perdido en el interior de una pirámide, según sospechan sus familiares y colegas de profesión. “Tú dirás que es una pirámide, yo digo que es un negocio seguro”, explica uno de los arqueólogos atrapados. “Tú inviertes muy poquito dinero y buscas otros inversores que a la vez hacen lo mismo. Y estos inversores buscan a otros inversores. A la larga se consiguen rentabilidades altísimas. No se trata de vender productos u ofrecer servicios. Se trata de pensar en el éxito como un proyecto colaborativo. No es una pirámide, es una zona: una zona de capacitación, formación personal e inversión a la que llamamos ‘zona del éxito'”.