Se han acabado los alfileres clandestinos: Durex ha presentado hoy sus preservativos con microporos para quienes deseen provocar un embarazo sin el consentimiento explícito de su pareja. “Un hijo ayuda a consolidar una relación. Noté que mi novio estaba disperso, pensé que le iba a perder y le hice un bombo. Al cabo de dos años le hice otro y ahora ya vamos por el tercero, aunque él no sabe nada”, explica Laura S., que aplaude la invención de estos nuevos condones. 

Durex espera que tengan una gran penetración en el mercado y el hecho de explicitar que tienen microporos “no reduce su efectividad”, dice la empresa, “porque cuando un chico está cachondo no se para a leer lo que pone en la caja de los preservativos”.

Con este nuevo modelo, el fabricante aspira a ampliar su público objetivo. “A los solteros y canallas ya los tenemos ganados, pero los del Foro Español de la Familia se nos resistían”, explica un portavoz de Durex. Ahora, sin embargo, ya se está pensando en regalar cajas enteras de condones con microporos en las iglesias y enviarlos también al Tercer Mundo. “No protegen contra el SIDA, pero son muy elásticos y puedes jugar con ellos como si fueran un látigo, dando golpecitos en las nalgas haciendo ‘¡Zas! ¡Zas!'”, insiste la marca.

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“Es la goma que se pondría Jesucristo”

El sector eclesiástico en su mayoría aplaude este “cambio de rumbo en la industria del sexo” y cree que “estas nuevas gomas conservan la única virtud que tienen los condones: limitar al máximo el contacto directo del pene con los genitales femeninos, que no recuerdo ahora cómo se llaman”, declara el padre Vocento, pionero en el uso de los Durex Microporos. Vocento considera, eso sí, que llamarlos condones “es un error porque son un nuevo concepto de las relaciones carnales. Yo les llamaría fundas, carcasas o gomitas”. El clérigo considera que “esos preservativos sí son los que podría utilizar Jesucristo”.