La multinacional catalana Mango ha presentado hoy una línea de ropa pensada para adaptarse a las tendencias y costumbres de sus clientas, “concretamente a la tendencia de comprar un vestido y luego no ponérselo porque no te ves con él o quizá es demasiado extremado o es que no me dijiste nada el primer día que me lo puse y pensé que no te gustaba cómo me quedaba”, explica la firma en una nota de prensa.

Los vestidos que integran la colección llevan en su mayoría la percha para el armario cosida a la parte superior con el fin de evitar que la pieza se desprenda de ella cuando su propietaria remueva con violencia la ropa de su armario para luego gritar “¡Joder! ¡No sé qué ponerme y tú no me estás ayudando nada!”.

La novedad ha llenado las tiendas de la marca de clientas deseosas de decorar sus armarios con ropa muy chula pero que no va con su estilo. Ha habido hasta empujones y leves altercados: “Todas queremos ser las primeras en comprar esos vestidos para que nunca más vean la luz del día. Llevo horas haciendo cola para invertir dinero que no es mío en esa ropa que no es para mí”, reconoce una de las clientas. “¡Me veo fea con todos! ¡No sé cuál elegir!”, gritaba otra fanática de Mango que, finalmente, salió del establecimiento con todos los modelos que no acababan de gustarle del todo. El responsable de la tienda asegura que “nuestras clientas quieren disfrutar no solo de la prenda en sí sino también de la experiencia de compra. Ese placer que experimentan al pasar más de dos horas encerradas en el probador poniéndose vestidos que nunca más rozarán su piel”. El dependiente admite que “el hecho de que sus parejas esperen fuera aguantándoles el bolso es un ‘plus’ a tener en cuenta”.

Bragas “que tampoco te pondrás porque mira que eres guarra tú, ¿eh?”

Junto a los vestidos que luego no te pondrás, Mango ofrece lencería diseñada para quedarse de por vida en el cajón de la ropa interior, que en algunos casos “no es ni siquiera un cajón sino directamente el suelo de la habitación, dependiendo de lo guarra que sea la chica”. La nota de prensa de la firma aclara que “hemos creado dos líneas de lencería: una línea con encajes y transparencias, demasiado provocadora y que sus propietarias no se pondrán porque son inseguras, y luego otra colección de prendas más sencillas destinadas a las guarras que prescinden de las bragas pero que prefieren tener la opción de llevarlas por si un día les viene la regla muy fuerte, aunque ni siquiera entonces acaben pasando por el aro”.