Dos cazas españoles F-18 y varios efectivos del Grupo de Artillería de Campaña (GACAPAC) de la Brigada Paracaidista se encuentran en estos momentos en los alrededores de Mataró (Barcelona) esperando a que abra sus puertas la mercería “Boutique Paquita”. Este establecimiento familiar es uno de los nuevos objetivos del Ejército español después de que el Ministerio de Defensa, forzado “por la crisis económica que nos afecta”, haya decidido centrar todas las operaciones militares en ataques gratuitos “que no tengan el elevado coste de las misiones internacionales”.

La señora Paquita Capallut, muy querida en Mataró, es ahora un objetivo militar prioritario “porque así se ha dispuesto, de forma totalmente gratuita”, y la mujer -que ya ha sido advertida por algunos vecinos- no se atreve a salir de casa por miedo a sufrir un ataque por tierra y aire. “A las cinco de la tarde abrirá la tienda y entonces nos las tendremos que ver”, explica un alto mando del Ejército.

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha explicado a los medios que “España no puede permitirse tener un ejército inactivo, con todos sus recursos desaprovechados, pero tampoco está en disposición de asumir operaciones que cuesten un dinero que no se tiene”. Así se justifica, por lo tanto, que los soldados la emprendan de forma totalmente gratuita contra una catalana de 62 años que vende medias, peluquines y corsés “y cuya neutralización no supondrá grandes dispendios ni provocará bajas o desperfectos en nuestros equipos”. Según el general Padilla, veterano de las Fuerzas Armadas, “esta señora será historia en lo que tardan en rasgarse con las uñas unas medias de lycra”.

Pero Mataró no es la única localidad del país en la que los militares están actuando. El submarino S-74 Tramontana, con base en Cartagena, y la fragata F-100 Méndez Núñez han zarpado en dirección al Parque de Europa, en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), donde se encuentra un pequeño estanque con carpas “que los gitanos pescan por la noche estando totalmente prohibido”.

Morenés: “Quien más quien menos algo habrá hecho”

Asimismo, en Lugo, un joven ha sido confinado en un calabozo “también de forma gratuita y sin venir a qué”. Será interrogado “sobre cómo le va la vida” y, según los militares, “será nuestro rehén hasta que las respuestas que nos dé sean las que nosotros queremos escuchar”. Fuentes cercanas al joven denuncian que “le han pegado y le han dado patadas mientras le gritaban ‘¿Cómo te va la vida?’, ‘¿Te has cogido vacaciones para el mes de agosto?’ o ‘¿La familia bien?'”.

Pedro Morenés asegura que “por gratuitos que sean los ataques, cualquiera de nosotros esconde sus miserias, incluso la señora Paquita Capallut. No seamos tan arrogantes como para creer que el Ejército español no tiene motivos para actuar contra nosotros”.

Los antidisturbios, molestos

Un portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha declarado que “esta nueva línea de actuación de los militares entra en conflicto con nuestras competencias, especialmente con las de las brigadas antidisturbios, que hace meses que aporrean a diestro y siniestro”. Son muchos los antidisturbios que creen que “a ataques de esta naturaleza no nos gana nadie”. El malestar entre policías y militares podría materializarse en enfrentamientos entre unidades de una y otra institución. “Que se peleen entre ellos y dejen en paz a los ciudadanos”, exclamaba una integrante de Amnistía Internacional justo antes de recibir una patada en la boca “por haber violado la ley de lo que me viene saliendo a mí de los cojones”, en palabras del soldado agresor.