La Policía Nacional ha desmantelado esta mañana los últimos restos del famoso cartel barcelonés de la droga, que llevaba colgado desde hacía un par de años y a medio caer desde hacía semanas. Finalmente, se ha desprendido de la pared tras las últimas lluvias. El famoso cartel consistía en un folio A4 pegado con celo a la pared con la palabra “Droga” y se encontraba en la calle Valencia de Barcelona. La mano de hierro que controlaba el citado cartel de la droga era Jaime Guzcarrón, alias “el chutacolillas”, un joven barcelonés de 27 años que se dedicaba al menudeo de costo y marihuana.

Fue él quien, con disciplina y ansias de poder, organizó el famoso cartel. “Lo imprimió mi hermano pequeño en el instituto porque en mi casa no tengo impresora”, explica. “Al principio pensé en poner ‘droga’ y sentarme yo debajo o poner una flecha, pero la policía me podía descubrir, así que decidí hacer algo más comunicativo y yo me sentaba a una distancia prudencial, a cinco metros. No soy tonto”, dice.

No obstante, al ser preguntados los vecinos de la zona, muchos reconocen que no sabían cuál era el objetivo del cartel. “Lleva ahí un montón de tiempo colgado. ¿Pero eso era alguien que buscaba droga o era alguien que la vendía? También podría ser alguien que reivindica la droga como idea o que está a favor de legalizar las drogas”, comenta un frutero de la zona. “He estado mirando el cartel durante mucho tiempo y hasta ahora no había llegado a una conclusión clara”. Se queja, eso sí, de que “la policía no ha hecho nada por derribar el cartel, sino que ha tenido que caer por sí mismo”.

“Volveré a imprimir y a levantar otro”

Más allá de la función práctica -señalar dónde está la droga-, el cartel también cumplía una función publicitaria. “Me pareció bien invertir en publicidad porque hay mucha competencia en la zona y al final se trata de aportar un valor añadido. Quiero establecer lazos de comunicación con mis clientes y fidelizarlos, hacerles ver que mi mierda es muy buena”, explica “el chutacolillas”.

Según él, con su droga no se trata de sentir euforia u otras sensaciones placenteras, sino de disfrutar de una “experiencia única, la experiencia chutacolillas”, explica. “El chutacolillas soy yo”, aclara. “Porque siempre estoy deambulando por ahí, chutando colillas”.

Al principio barajó eslóganes como “What else?” o “Despierta el yonki que hay en ti”, pero finalmente se decidió por un escueto “Droga” porque le gusta el minimalismo. No obstante, y dado que es evidente “que voy a tener que levantar el cartel de nuevo, desde abajo”, va a seguir pensando en el tema de la publicidad y no descarta contactar con alguna agencia publicitaria que sea capaz de pensar mensajes más elaborados. “Pienso en algo más sutil para que no me descubran, como ‘Ponte fino’, algo así. O quizá opto por algo ligado a las nuevas tecnologías: generaré un código QR que cuando lo leas con el móvil pondrá ‘droga'”.