Barcelona ha empezado la instalación hoy mismo de 3.000 nuevos contenedores que se sumarán a los ya disponibles en la ciudad y que diferencian entre cinco tipologías de residuos: basura, orgánico, papel, vidrio y envases; de colores gris, marrón, azul, verde y amarillo, respectivamente. Los nuevos contenedores, de color lila, estarán destinados a arrojar en ellos los cadáveres que los ciudadanos de la ciudad puedan generar, especialmente las mafias y el crimen organizado, que tantos residuos de este tipo generan.

El plan de instalación, algo apresurado, responde a la necesidad del consistorio de la ciudad condal y de la Generalitat de Catalunya de impresionar al magnate del juego Sheldon Adelson y su séquito, que visitan estos días Barcelona con la intención de valorarla como posible asentamiento del macrocomplejo Eurovegas. “Queremos que cuando el señor Adelson y el resto de integrantes de su compañía visiten Barcelona vean que estamos plenamente capacitados para acoger a las mafias que puedan querer instalarse alrededor de Eurovegas. Allí en Estados Unidos disponen de todo un desierto para enterrar cadáveres. Nosotros integraremos ese servicio en la ciudad. La otra opción es que los cuerpos de mafiosos de bandas rivales se desplacen a Los Monegros, pero Barcelona prefiere poner las cosas fáciles”, comentaba hace unos días Artur Mas en La Vanguardia.

Los ciudadanos aprovechaban los sacos de runa de las obras o el servicio de recogida de trastos viejos para sacar a la abuela.

Muchos vecinos creen que ya era hora de que los contenedores se adaptaran, sobre todo ahora que llega el verano y los cadáveres empiezan a oler. Otros, sin embargo opinan que la nueva categoría lila para basuras generará confusión a la hora de proceder al reciclaje de residuos en el hogar, dado que los deshechos humanos bien podrían seguir siendo depositados (como hasta ahora) en los contenedores marrones, los destinados a la basura orgánica.

“Yo lo que no voy a hacer a la hora de tirar la basura es ponerme a mirar si esto es papel o envase o si aquí hay una botella de vidrio o si esto es el cadáver de mi marido. No voy a tener yo en la cocina un cubo para cada cosa”, se queja una vecina del barrio de Horta. “Además, tú ya puedes preocuparte de tirar los cadáveres al contenedor que toca, que luego todos los camiones van al mismo sitio, es todo una hipocresía”.

“Si el cadáver lleva gafas, ¿hay que quitárselas y tirarlas al vidrio?”

“Yo asesino a no menos de cinco prostitutas a la semana y lo que hago es despedazarlas e introducir los restos en diversos cubos especiales que tengo en el patio para fabricar mi propio compuesto casero, que uso para el autocultivo de lechugas y demás. El tema de la gestión de residuos es siempre problemático, claro, pero si todos ponemos de nuestra parte es sencillo apostar por un futuro sostenible”, comenta otro vecino de L’Eixample. “Lo que pasa es que luego ves a la gente tirando los cuerpos en los contenedores grises, que son los de la basura general. Yo opino que deberían multar”.

Este vecino de L’Eixample también se queja de que, hasta ahora, pocos barceloneses se molestaban en quitar la ropa a los difuntos para depositarla en Cáritas. “Yo lo hago, lo que pasa es que asesino putas mayormente y, como es lógico, la Iglesia no está interesada en llevar minifaldas o medias de rejilla al tercer mundo”, dice.

Los cadáveres de animales pueden seguir depositándose en la puerta de los restaurantes chinos.

Desde el consistorio han comunicado que en breve también instalarán contenedores para quien quiera tirar su juventud a la basura “y otros contenedores para quien quiera tirar el dinero: todos conocemos a gente a la que le gusta tirar el dinero. Si ponemos contenedores para eso podemos facilitarles a ellos la tarea y beneficiar la ciudad. A ver si cuela. Para cuando tengamos casinos en la ciudad quedarían obsoletos, pero mientras tanto…”, explica el alcalde.