Un auténtico mastodonte de granito de mil metros de altura y seiscientos de diámetro se ha erigido hace escasas horas en el centro de Nueva York. La escultura, que representa la figura de un niño gritando “No”, ha sido construida por un ejército de niños al servicio del artista y empresario chino Li Bing para celebrar por todo lo alto el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. 

“Ha sido precioso ver a todas estas criaturas poniendo su grano de arena, o mejor dicho de granito, para acabar con la explotación de la infancia que afecta a más de 200 millones de niños”, ha declarado el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg. “Estos pequeños monstruos se han empleado a fondo”, admite Li Bing, quien ha estado motivando a los pequeños constructores con cariñosas collejas y gritos de “Venga, más rápido, que los derechos no se defienden solos”.

Los niños, exhaustos, están descansando ahora alrededor de la escultura pero muy pronto, a las siete de esta misma tarde, deberán volver a ponerse manos a la obra para destruir el monumento, que fue concebido desde el principio como “una obra de carácter efímero para denunciar una lacra permanente”. Las imágenes de esta enorme criatura de granito que grita “No” ya han circulado por todo el mundo a través de la red. “Esperamos que los niños de las zonas más pobres del planeta se conecten a Internet después de su interminable jornada de trabajos forzados, vean esta escultura y sientan que estamos lejos y a la vez muy cerca, apoyándoles y gritando ‘No'”, insiste Bloomberg.

Risas, desmayos y muchas agujetas

“Mi hija llevaba dos semanas histérica porque no tenía ni idea de escultura y mucho menos de ingeniería estructural. La muy boba tenía miedo de que le cayera una piedra de granito en la cabeza. Al final ha perdido tres uñas y se ha roto un par de costillitas, pero su foto ha salido en todos los blogs y está radiante, sonriendo todo el rato, y eso que se le han caído dos dientes. Tener la oportunidad de participar en algo así con solo siete años es un privilegio”, explica la madre de una de las niñas involucradas en el evento. “No recibirán una retribución económica pero sí una retribución moral”, explica el director de uno de los colegios implicados en la iniciativa. “Es una oportunidad para que los niños vean que los derechos se ganan luchando, con el sudor de la frente. No todo es Internet”.