El Consejo de Ministros estudiará este viernes un informe de la ministra de Fomento, Ana Pastor, en el que se abre la puerta a la privatización de Alonso Martínez, un señor de Cuenca de 59 años. La maniobra consiste en que la gestión de Alonso pase de las manos de su mujer a manos privadas. Martínez es conocido en su barrio por estar siempre dispuesto a echar una mano “ya sea para hacer una mudanza, empujar un coche o cualquier otro tipo de favor”, por lo que puede considerarse que este español es “un bien público y de alto interés patrimonial”, lo que le convierte en “un pastel muy atractivo” para cualquier grupo empresarial.

Las medidas, planteadas ya a Bruselas, no solo afectan a Alonso Martínez sino también a su coche, una Renault Kangoo que compró de segunda mano y que suele prestar a todo el mundo que se la pide. Ambos, el señor y el coche, pasarían pues a estar gestionados por capital privado. La necesidad de lograr fondos por parte del Gobierno es tan grande que los dictados del Ministerio de Economía se habrían impuesto a los de Fomento, que prefería que los cambios fueran menos bruscos y que Alonso solo se alquilara “por horas” y que siguiera siendo patrimonio de todos los españoles. La principal opositora a la medida no es el PSOE sino la mujer de Alonso, quien dice que lleva dándole de comer y aguantándole “toda la puta vida para que ahora vengan a privatizarlo”. El problema, según ella, es que Alonso deja que se aproveche de él cualquiera porque “es tonto de puro bueno” y dice que al menos hasta ahora “se aprovechaban de él todos los españoles y no solo el típico accionista con bigote y camisa de Pedro del Hierro que seguro que volverá a endosármelo cada vez que le toque cortarle las uñas de los pies, porque mi Alonso no se llega”.