La cigüeña ha sido abatida esta mañana en Cantabria mientras regresaba a París tras el reparto nocturno de recién nacidos. La autora del asesinato es Andrea M., una joven embarazada que ya había amenazado en varias ocasiones con hacer “cualquier cosa” para no tener que asumir su maternidad. Días atrás, en su cuenta de Facebook, colgó fotos y mensajes dejando muy claras sus intenciones. Finalmente, robó la escopeta de caza de su padre y acribilló a la emblemática ave aprovechando una parada técnica en el campanario de la iglesia de Santa María de Lebeña. 

Las asociaciones antiabortistas Derecho a Vivir (DAV), Hazte Oír, Médicos por la Vida y Grupo Provida han emitido un comunicado lamentando “este atentado a la vida” y exigiendo al Gobierno que actúe para evitar más crímenes. En estos momentos, se están llevando a cabo los trámites necesarios para la repatriación del cadáver de la cigüeña, cuyo féretro será recibido en la Basílica de San Pedro, en Roma, por miles de fieles de todos los países.

La portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha asegurado que “haremos todo lo posible para detener este horror”. Se ha referido directamente a la contratación de escoltas “que protejan a la nueva cigüeña mientras esté de servicio en territorio español”, recurriendo si es necesario a efectivos del Ejército del Aire. La decisión no ha tardado en dividir a la opinión pública, pues muchos consideran que “si se invirtiera en educación sexual no sería necesario proteger a la cigüeña. En vez de esto, el Gobierno prefiere destinar el dinero al Ejército”, en palabras del portavoz de Izquierda Unida en el Congreso, José Luis Centella. Sáenz de Santamaría recuerda que “han muerto 15 cigüeñas en lo que llevamos de año, 6 de ellas en España. Hay que tomar medidas efectivas a corto plazo”.

Fotos de la cigüeña en las cajas de condones

El Gobierno también ha anunciado su intención de obligar a los fabricantes de preservativos a incluir fotografías de cigüeñas muertas en las cajas de condones, una medida que no todos los expertos ven con buenos ojos porque se cree que podría generar rechazo a los preservativos, pero no al sexo en sí mismo. “La sociedad ha dado la espalda a la cigüeña, que solo se siente segura en los campanarios de las iglesias”, explica Monseñor Cifuentes, asesor de la Conferencia Episcopal. “Hay que sustituir las antenas de telefonía móvil que colonizan los tejados de nuestras ciudades por nidos de cigüeñas. Menos móviles y más cigüeñas, este es el mensaje que debemos transmitir a la juventud”.