Esta mañana, la Asociación Española de Expertos en Gestión de Difuntos ha emitido un comunicado en el que advierte de que “el ritmo actual de decesos en nuestro país es insuficiente para mantener la buena calidad del servicio en los tanatorios españoles”. La entidad reconoce que el volumen de negocio decreció un 40% en 2011 “en el marco de una sociedad cada vez más preocupada por alargar la vida a cualquier precio”. La nota recoge las palabras de Antonio Durcan, propietario del Tanatorio Hermanos Durcan y Difuntos, quien declara que “en España hay mucha gente que ya lo ha hecho todo pero sigue tirando del hilo para ver si cuela. Una actitud, la picaresca, desgraciadamente muy ligada a nuestra identidad como pueblo”.

Consciente de que “no se le puede pedir a nadie que se muera, a no ser que se trate de tu esposa o de alguien de mucha confianza”, Durcan apela al sentido de la responsabilidad de los españoles: “Uno sabe perfectamente cuándo se está escaqueando. Ha llegado el momento de meter prisa porque hay muchas familias que vivimos de esto”, insiste.

Aunque desde la asociación niegan rotundamente haber presionado a nadie, un geriátrico de Valladolid denuncia “la costumbre que tienen los tanatorios de enviar ojeadores a las residencias de ancianos, como si fueran entrenadores examinando futuros fichajes. Es lamentable que, en una etapa de la vida en la que mereces paz y descanso, vengan esos buitres a decirte cosas como ‘Aquí los señores estamos esperando’ o ‘Uno tiene que saber cuándo retirarse’. Las personas tenemos derecho a morir cuando nos vaya bien”, explican desde la dirección del centro. Antonio Durcan declara que “lo de los ojeadores es un mito” pero cree que “como estrategia de marketing es legítima, aunque tendría que ser el propio Gobierno el que hiciera de mediador: a nadie le gusta ir por allí con la capucha negra y la guadaña, es muy desagradable y un funcionario del Estado lo haría muy bien, como demuestran cada día los inspectores de Hacienda”.

Descuentos de hasta el 50% “si nos traes a un amigo”

Los responsables de los tanatorios se han inspirado en las ofertas de algunas compañías telefónicas y proponen grandes bonificaciones para aquellos que les consigan más clientes. “No es la publicidad más elegante del mundo pero, desgraciadamente, la gente solo reacciona cuando sacas el tema del dinero, la oferta y el descuento”, argumenta Antonio Durcan, quien añade que “la poca afluencia de público en nuestras instalaciones te da ganas de echarte a llorar”.