La Policía pudo detener a los delincuentes “casi sin tener que bajar del coche”, según confiesa uno de los agentes, porque al volver al banco los atracadores se pusieron a charlar con otros clientes sobre el atraco que ellos mismos habían perpetrado, haciendo como que no sabían nada y elogiando “a los fieras que han tenido los cojones de hacer esto”. La charla permitió a las autoridades actuar sin prisas. “Ni se molestaron en cambiarse las camisetas de Genesis. Creyeron que sin el pasamontañas nadie les reconocería. Pero cuando les atendí en taquilla lo primero que me dijo uno de ellos, imagino que el más tonto, fue ‘Hola, somos los de antes’. Por si me quedaba alguna duda”, declara la trabajadora del banco.

Las autoridades han podido saber que los hermanos Rebollo-Sennheiser llevaban como mínimo cuatro meses planeando el asalto. “Se ve que discutieron mucho sobre el lugar en el que iban a esconder el dinero. Al final concluyeron que era en el propio banco donde estaba más seguro y pensaron que encima les generaría intereses”, dicen los agentes. Hace un año, a modo de entrenamiento, los atracadores asaltaron una guardería y se llevaron todos los dibujos de los niños. Aquella vez sí se salieron con la suya, aunque ahora tendrán que devolver a las criaturas las obras que aún conserven. Por este delito anterior podrían enfrentarse a penas de hasta diez minutos de cárcel.