El doctor Marcelino Sanchís, natural de Gijón, podría ser suspendido de empleo y sueldo durante un periodo a determinar por el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA). Se le acusa de recetar a muchos de sus pacientes (especialmente a los hombres) sesiones con prostitutas. El facultativo expedía dos o tres recetas diarias en las que se prescribían “veinte minutos con Loli Beltrán. Vía Oral” o “Achuchón con la señorita Mari Carmen cada ocho horas”.

El SESPA está decidiendo los cargos por los que sancionará al doctor Sanchís. Por mala praxis es dudoso que se le pueda abrir expediente dado que, por ahora, ninguno de los pacientes ha desarrollado efectos secundarios tras administrarse la medicación. “Yo solo receto señoritas limpias y del país, así que de efectos secundarios nada. De hecho, cada día más pacientes dicen encontrarse mejor y cada día hay más gente que solicita mi consulta”, se defiende el facultativo.

Se cree que el doctor podría estar recibiendo algún beneficio o trato de favor por las recetas de prostitutas que facilita y que son subvencionadas por la Seguridad Social. Como medida cautelar, y mientras el SESPA decide sobre la situación, obligarán al médico a recetar prostitutas genéricas y no nombres concretos. “Yo no recibo ningún tipo de comisión por recetar a Loli Beltrán o a Mari Carmen o a ‘La Pelos’. Pero si las receto a ellas y no otras es porque han sido testadas en ensayos clínicos realizados por mí mismo e, insisto, de allí uno sale con una puesta a punto”, se defiende Sanchís.

Esta última medida no ha sentado bien a los pacientes del doctor Sanchís. “A mí es que lo de las putas genéricas no me inspira tanta confianza”, protesta un paciente. “Dicen que es lo mismo una que otra, pero si la que me la chupa no es la señorita Loli no me quedo tranquilo. Quizá sean tonterías eh, pero yo es que soy un poco hipocondríaco y somatizo mucho”. De todos modos, el enfermo admite que, mientras la Seguridad Social siga pagándole el tratamiento, a él le parece bien cualquier cosa.

Desde Prostitutas Gómez, el club para el que trabajan las chicas que recetaba el doctor Sanchís, creen que la competencia de la medicina privada podría afectar a su negocio, por lo que intentarán impulsar políticas de copago. “O, si no, que los pacientes vengan a mirar pero sin tocar, como hacen los babosos que no tienen dinero”, comenta “La Pelos”.