“Al fin los homosexuales podrán utilizar sus propios billetes para adquirir juguetes sexuales puntiagudos, material de cuero, películas de gladiadores y lencería. Ahora, cuando alguien compre una tarrina de margarina y pague con dinero homosexual, todo el mundo sabrá para qué es la margarina. Visibilizando estas prácticas, se normalizarán”, declara un portavoz del BCE.

“La prioridad de la UE es dotar de plenos derechos a los homosexuales y, para que ese propósito no se quede en palabras vacías, lo primero es darles dinero”, insiste el portavoz.

Varios colectivos de gays y lesbianas temen que la medida sea una excusa para que se haga negocio con los planes de integración cobrando precios más elevados y “basándose en burdos estereotipos”. “Los gays solo entienden una economía basada en el libre mercado, la generosidad y los arrumacos. Se llama amor y no tiene precio”, declara un testimonio indignado. “Les va a gustar. Cuando vean las fotos de los billetes estarán encantados”, replican desde el BCE.

Los ciudadanos han recibido con indiferencia la noticia. “A mí que el dinero sea de maricones me da igual siempre y cuando no se lo hayan introducido en el ano antes”, manifiesta un madrileño que se declara plenamente tolerante “con el rollito homosexual”. Luego se pregunta si con esos billetes de euro podrá pagar la suscripción a GolTV y comprar cerveza “porque a lo mejor solo sirven para ver canales que emitan ‘Gossip Girl’ y para comprar bebidas homosexuales como agua con gas o agua a secas. O gintonic”.

Lo cierto es que el BCE no ha podido especificar si con los billetes homosexuales (o, tal y como se les conoce en la calle, “euros gay” o “gayros”) podrán realizarse compras que no estén directamente relacionadas con la condición sexual de cada cual. “¿Hay algo que hagan los homosexuales que no esté directamente vinculado con ser homosexuales? Las frutas que compran, las barras de pan, toda esa ropa… Siempre están tramando hacer algo gay cuando las compran. Y ahora podrán hacerlo con mayor autonomía gracias a que tienen su propio dinero” insiste el portavoz del BCE, quien ha querido dejar claro que “hemos hecho estudios sobre esta comunidad antes de tomar la decisión, leyendo muchos foros de Internet, por ejemplo”.

En principio, la comunidad gay no podrá emplear otros billetes que no sean los propios: “Nos hemos gastado una millonada imprimiendo todo ese dinero nuevo para ellos, y con todas nuestras buenas intenciones. Mal vamos si luego no lo usan”.