La Policía Nacional ha dado por concluida esta mañana la llamada Operación Bikini, en la que han participado agentes de todo el país durante más de seis meses. “Hemos estado vigilando de cerca esos kilitos de más, efectuando controles periódicos en la dieta y confiscando todo tipo de sustancias y alimentos perjudiciales” ha explicado Juan Feijoo, uno de los agentes responsables de la misión que reconoce haber perdido “esos michelines que me obsesionaban”.
La Policía Nacional ha dado por concluida esta mañana la llamada Operación Bikini, en la que han participado agentes de todo el país durante más de seis meses. “Hemos estado vigilando de cerca esos kilitos de más, efectuando controles periódicos en la dieta y confiscando todo tipo de sustancias y alimentos perjudiciales” ha explicado Juan Feijoo, uno de los agentes responsables de la misión que reconoce haber perdido “esos michelines que me obsesionaban”.
A diferencia de otras actuaciones policiales, en la Operación Bikini los agentes han tenido que luchar contra sí mismos y mantenerse alerta incluso cuando no estaban de servicio. “Ha habido momentos de tensión, chivatazos y peleas. Uno de nuestros hombres adelgazó veinte kilos y se volvió insoportable. Cambió de amigos y se fue con los más ‘guays’. Hubo que apartarle un tiempo porque creaba envidias entre sus compañeros, se pasaba el día comparando tallas y fomentando habladurías”, admite Feijoo. Aunque habrá que estar alerta al menos hasta el próximo mes de junio, se ha logrado que el cuerpo de la Policía Nacional sea ahora “un cuerpo diez”.
“Crees que estás bien pero no lo estás. Siempre puedes estar mejor, incluso estando en tu peso. Porque no se trata sólo del peso. Se trata de estar tonificado, se trata de tener las curvas más definidas, de hacer ejercicio y estar musculado. Tú te lo notas y los delincuentes también te lo notan. Y te sientes mejor. Y te sientes más libre, más feliz y más policía”, afirma uno de los miembros del cuerpo, ahora conocido popularmente como “cuerpazo”.
En la rueda de prensa, la Policía ha mostrado a los periodistas parte del material confiscado en la Operación Bikini, incluyendo 450 kilos de bollería industrial, cientos de pizzas precocinadas, bolsas de patatas fritas e incluso falsas cajas de cereales con fibra que contenían en su interior cortezas de cerdo. “Llevaos esto de aquí porque me pone enfermo. Solamente el olor ya me marea”, ha insistido el agente Feijoo, que no descarta “iniciar ahora una Operación Lifting para reafirmar la piel y conseguir que esté más tensa después del adelgazamiento”.
una vez mas la realidad supera a la ficcion
http://www.nortecastilla.es/v/20110317/valladolid/archivan-denuncia-contra-quintos-20110317.html
¿Es que nadie va a impedir esto? ¿Se ha parado a pensar el Cuerpo (Danone) Nacional de Policía en cómo esta iniciativa no consensuada con el resto de la sociedad va a incidir directamente en el precio de los yogures? Como en tantas otras cosas, somos víctimas de un neoliberalismo nutricional que menoscaba nuestros derechos y deja las materias primas en manos de unos pocos que, además armados, impondrán sus intereses corporativos.
Alvarito Bosch, ¡¡Haz algo ya!!
Soy uno de los “guay” y habéis perdido un lector….
Las declaraciones de “El Cuerpazo” me recuerdan a El Cordobes, “quererte tú mismo, quererte tú mucho, y todo sale de verdá del deporte” juas juas juas
Admito que me inspiré un poco en ellas, sí.
La verdad es que Feijoo es un nombre muy de poner en noticias de polis y testimonios.
Viva el Cordobés.
Quisiera que viérais el guardia civil que me tomó declaración en le cuartel de mi pueblo. Menudo barrilete. Ese usa el largo brazo de la ley para zamparse lo croissants del desayuno y poco más.