Una encuesta realizada por la consultora Filas&Lovén ha revelado que la mayor parte de los varones en España hace el amor a cambio de sexo. El sondeo concluye también que, salvo raras excepciones, aquellos españoles que invitan a un café o dan conversación a una persona del sexo opuesto orientan siempre su conducta planteando la penetración vaginal e incluso anal como objetivo último.

“Dar prioridad a una mujer en cualquier ámbito, incluyendo el hecho de ceder el asiento a una embarazada en el autobús, es un acto asentado en la esperanza, remota o no, de acabar practicando con ella el coito con eyaculación”, explica la doctora Toñi Prashike, responsable del estudio. Prashike añade que cualquier muestra de afecto, por compleja y prolongada en el tiempo que sea, apunta a la vagina como principal objetivo y cita incluso algunos poemas de Miguel Hernández “como muestra de las cotas más altas de sofisticación a las que puede llegar un hombre que sólo desea correrse dentro de una hembra”.

Aunque la encuesta es exhaustiva y cuenta con un muestreo más que suficiente para ser tomada en serio, las conclusiones a las que llega Toñi Prashike generan discusión en el ámbito académico. “Me parece un tanto exagerado decir que el Che Guevara sólo quería guerra en la cama o que la lucha de Martin Luther King por los derechos civiles era, como dice la doctora, ‘una estrategia para pillar cacho'”, argumenta el sociólogo Josep Cardona.

La encuesta demuestra que el 95% de los varones en España prescindiría de los preliminares en cualquier relación sexual “yendo directamente al turrón”, pero también se suprimirían, de ser posible, las cenas románticas, las conversaciones de más de tres minutos, las sonrisas, la ropa, los cumplidos, los obsequios y el preservativo. Las mujeres, por su parte, accederían a la supresión de cualquier muestra de afecto y se abrirían de piernas sin mediar palabra “si no fuera por el temor a parecer unas guarras”. Toñi Prashike sentencia que “el protocolo y el miedo son la base de la cultura occidental, que sería sustituida directamente por el coito con eyaculación en un contexto social de sana desinhibición”.